Chapter 4:

Desde Discípulos al Sacerdocio Global

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Como vimos en “El Gobierno de la Torah, los discípulos de Yeshúa fueron llamados apóstoles por primera vez después de que Yeshúa los enviara a una misión en Mateo 10.

Mattityahu (Mateo) 10: 1-2
1 Y habiendo llamado a sus doce discípulos, Él les dio potestad sobre los espíritus inmundos, para expulsarlos, y para curar todo tipo de enfermedades y toda dolencia.
2 Ahora bien, los nombres de los doce apóstoles son estos: primero, Simón, llamado Pedro, y Andrés su hermano; Yaakov (Santiago), el hijo de Zebedeo, y Yojanan (Juan) su hermano…

Hoy en día, a menudo se asume que el término apóstol se refiere solo a alguien que es enviado a predicar las Buenas Nuevas. Sin embargo, técnicamente se refiere a cualquier persona que sea enviada para realizar una tarea específica (incluso como mensajero).

G652 apóstolos, de G649; delegado; específicamente embajador del evangelio; oficialmente comisionado del Mesías [«apóstol»] (con poderes milagrosos): apóstol, enviado, enviar, mensajero.

Este significado se refleja en la raíz Strong G649, que habla de alguien que es enviado a una misión.

G649 apostélo, de G575 y G4724; poner aparte, i.e. (por implicación) enviar (propiamente en una misión) literalmente o figurativamente: devolver, enviar, mandar, meter, poner.

A veces a los apóstoles con autoridad en las Buenas Nuevas se les llaman “apóstoles autorizados”, para diferenciar entre estos y los “apóstoles mensajeros”. Un buen ejemplo de los apóstoles mensajeros no autorizados sería el matrimonio de mensajeros (apóstoles) Andrónico y Junia.

Romim (Romanos) 16: 7
7 Saluden a Andrónico y Junia, mis compatriotas y compañeros de prisión, que destacan entre los apóstoles, que también eran en el Mesías antes que yo.

También vemos en Hechos, la forma en que los apóstoles comenzaron a formar un sacerdocio global que serviría para la orden de Yeshúa. Primero se nos dice que la gente vendía sus posesiones y tierras, para financiar el trabajo ministerial. Estas pueden haber sido posesiones y tierras aparte de sus residencias, ya que la gente todavía necesitaba un lugar donde vivir. Sin embargo, el punto es que las personas tuvieron que sobreponer el cumplimiento de la misión por sobre sus posesiones personales.

Ma’asei (Hechos) 4: 34-35
34 Ni hubo entre ellos alguno con necesidad; porque todos los que poseían tierras o casas las vendían, y traían las ganancias de lo vendido,
35 Y los ponían a los pies de los apóstoles; y distribuían a cada uno según su necesidad.

Los fondos también debían ser distribuidos a cualquiera que lo necesite. Si estamos dispuestos a recibirlo, esta es una manifestación en el Pacto Renovado del tercer diezmo, que es separado para los pobres, las viudas y los huérfanos (para más detalles, vea el estudio “El Gobierno de la Torah”). Sin embargo, surgió una queja entre los helenistas (es decir, los judíos griegos, que son como los actuales judíos reformistas) contra los hebreos (los observadores religiosos), porque las viudas helénicas estaban siendo pasadas por alto en la distribución diaria. Los apóstoles decidieron nombrar a siete hombres para cuidar de estos asuntos, para que ellos pudieran permanecer enfocados en el ministerio de la palabra.

Ma’asei (Hechos) 6: 1-6
1 Ahora en aquellos días, cuando el número de los discípulos se multiplicó, surgió una queja contra los hebreos por parte de los helenistas, porque sus viudas eran descuidadas en el servicio diario.
2 Entonces los doce convocaron a la multitud de los discípulos y dijeron: “No es apropiado que nosotros dejemos la palabra de Elohim para servir mesas.
3 Así que, hermanos, busquen entre ustedes a siete hombres de buena reputación, llenos del Espíritu y sabiduría, a quienes podamos poner sobre este asunto;
4 y nosotros nos perseveraremos en la oración y al ministerio de la palabra”.
5 Y la propuesta agradó a toda la multitud. Y eligieron a Esteban, un hombre lleno de fe y del Espíritu Apartado, y a Felipe, a Prócoro, a Nicanor, a Timón, Parmenas y Nicolás, un prosélito de Antioquía.
6 a estos pusieron delante de los apóstoles; Y cuando hubieron orado, les impusieron las manos.

De esta manera, ahora había un ministerio de la palabra y un ministerio a los pobres, y así la fe pudo expandirse globalmente. Note además que en Hechos 9, Shaul (Pablo) se convierte.

Ma’asei (Hechos) 9: 3-5
3 Y en el camino, al acercarse a Damasco, de repente lo rodeo un resplandor de luz desde el cielo.
4 Entonces cayó al suelo, y oyó una voz que le decía: “Shaul, Shaul, ¿por qué me persigues?”
5 Y él dijo: “¿Quién eres, Adon?” Entonces el Adon dijo: “Soy Yeshúa, a quien tú persigues. Es difícil para ti patear contra el aguijón”.

Hasta Hechos 9, la Buena Nueva fue revelada solo a los judíos, y a los prosélitos del judaísmo. Sin embargo, en Hechos 10, Yahweh le mostró a Kefa (Pedro) una visión de una gran sábana que descendía del cielo, la cual estaba llena de animales inmundos (simbólicos de los gentiles).

Ma’asei (Hechos) 10: 9-16
9 Al día siguiente, mientras ellos iban de camino y se acercaban a la ciudad, Kefa subió a la azotea para orar, alrededor de la sexta hora.
10 Entonces tuvo mucha hambre y quiso comer; pero mientras le preparaban algo, él cayó en éxtasis.
11 y vio el cielo abierto y un objeto como un gran lienzo atado por sus cuatro esquinas, bajando a la tierra.
12 En ella había toda clase de animales cuadrúpedos terrestres, bestias salvajes, reptiles y las aves del cielo.
13 Y vino una voz le dijo; “Levántate, Kefa; mata y come”.
14 Pero Kefa dijo: “¡De ningún modo, Adon! Porque nunca he comido nada profano o inmundo”.
15 Y la voz le volvió a hablar por segunda vez, “Lo que Elohim ha limpiado no debes llamarlo profano”.
16 Esto se hizo tres veces. Y el lienzo fue recogido de nuevo en el cielo.

Mientras que la iglesia usa esta visión para decir que las leyes de la comida limpia ya no se aplican, el mismo Kefa nos dice que el verdadero significado de esta visión es que no debemos llamar a ningún hombre común o inmundo. Curiosamente, cuando Kefa dijo que era ilícito para un hombre judío juntarse o visitar a un extranjero, no está hablando de la Torah de Moshé, sino sobre la interpretación rabínica de la Torah, que es llamada erróneamente como la “Ley de la Torah” o “La Torah Oral”.

Ma’asei (Hechos) 10:28
28 Entonces él les dijo: “Ustedes saben cuan abominable es para un varón judío juntarse o visitar a un gentil. Pero Elohim me ha demostrado que no debo llamar a ningún hombre profano o inmundo”.

Kefa obedeció el mandato del Espíritu al ir a la casa de Cornelio, y allí, mientras Kefa predicaba, el Espíritu descendió sobre todos los que lo escuchaban.

Ma’asei (Hechos) 10: 44-45
44 Mientras Kefa aun hablaba estas palabras, el Espíritu Apartado cayó sobre todos los que escuchaban la palabra.
45 Y se asombraron los creyentes de la circuncisión que vinieron con Kefa, porque el don del Espíritu Apartado también había sido derramado sobre los gentiles.

Los compañeros de viaje de Kefa eran los “creyentes de la circuncisión” que creían que Yeshúa es el Mesías (Hoy se les llama judíos mesiánicos y judíos ortodoxos creyentes). ¿Por qué se asombraron de que Cornelio y su casa hubieran recibido el Espíritu? Para responder a esto; a los fariseos a veces se les llama “la circuncisión”, esto se debe a que estos creen que solo se salvan si obedecen el mandato de la Torah de volverse físicamente circuncisos. Sin embargo, también creen que esto se debe hacer de acuerdo con todas las costumbres y decretos rabínicos aplicables a ello, lo que básicamente significa que creen que hay que someterse a la autoridad rabínica. Y de acuerdo con las autoridades rabínicas, antes de que un gentil convertido al judaísmo pueda ser circuncidado, primero debe tomar clases y pasar exámenes para demostrar que entiende la interpretación rabínica de la Escritura. Es decir, creen que los gentiles solo pueden convertirse al judaísmo siguiendo lo que llaman “el Proceso Giur” (conversión gentil). Sin embargo, Cornelio y su familia no se sometieron a los rabinos, ni siguieron el Proceso Giur, y aun así Yahweh eligió honrar el hecho de que ellos habían abrazado a Yeshúa como el Mesías.

Cuando Kefa regresó a Jerusalem, los creyentes de la circuncisión (los rabinos creyentes) contendieron con él por el hecho de haber dado testimonio a no judíos.

Ma’asei (Hechos) 11: 1-3
1 Los apóstoles y hermanos que estaban en Judea también oyeron que los gentiles habían recibido la palabra de Elohim.
2 Y cuando Kefa subió a Jerusalem, los de la circuncisión contendieron con él,
3 diciendo: “Entraste a casa de hombres incircuncisos y comiste con ellos”.

Kefa explicó desde el principio acerca de cómo Elohim le había mostrado que no debía llamar a ningún hombre común o inmundo, y la forma en que Yahweh derramó el Espíritu sobre Cornelio y su familia, a pesar de no estar sometidos a la autoridad rabínica. Entonces, los creyentes de la circuncisión se dieron cuenta de que Elohim había decidido otorgar también a los gentiles el arrepentimiento para vida.

Ma’asei (Hechos) 11: 15-18
15 “Y cuando comencé a hablar, el Espíritu Apartado cayó sobre ellos, como sobre nosotros al principio.
16 Entonces me acordé de la palabra del Maestro, cuando dijo: “Yojanan (Juan) ciertamente sumergió (bautizó) en agua, pero ustedes serán inmersos con el Espíritu apartado”.
17 Por lo tanto, si Elohim les dio el mismo regalo que nos dio a nosotros cuando creímos en el Adón Yeshúa el Mesías, ¿Quién era yo para estorbar a Elohim?
18 Al oír estas cosas se callaron; Y glorificaron a Elohim, diciendo: “¡Entonces Elohim también ha concedido a los gentiles el arrepentimiento para vida!”

Mientras que la Buena Nueva se predicó primero a los judíos observantes y luego a los judíos helenizados, ahora las buenas nuevas se estaba predicando a los gentiles, por lo tanto, el enfoque comenzó a volverse global. Así fue que, cuando Yahweh derramó su Espíritu sobre muchos judíos helenizados (es decir, reformados) en Antioquía, los apóstoles enviaron a Barnábas (Bernabé) allí, convirtiendo a Barnábas en un apóstol autorizado al ser enviado a ellos.

Ma’asei (Hechos) 11: 19-25
19 Así que, aquellos que habían sido esparcidos después de la persecución que surgió a causa de Esteban, viajaron hasta Fenicia, Chipre y Antioquía, no predicando la palabra a nadie, sino solamente a los judíos.
20 Pero algunos de ellos eran hombres de Chipre y Cirene, quienes, cuando llegaron a Antioquía, hablaron con los helenos, predicando al Maestro Yeshúa.
21 Y la mano de Yahweh estaba con ellos, y un gran número creyó y se convirtió a Yahweh.
22 Y llegó la noticia de estas cosas a los oídos de la iglesia de Jerusalem, y enviaron a Barnábas para ir hasta Antioquía.
23 Cuando él llegó, y vio la gracia de Elohim, se alegró, y animó a todos que deseen de todo corazón permanecieran fieles a Yahweh.
24 Porque era un varón bueno, lleno del Espíritu apartado y de fe. Y una gran cantidad de personas fueron añadidas a Yahweh.
25 Entonces partió Barnábas hacia Tarso para buscar a Shaul.

Más tarde, en Hechos capítulo 13, el Espíritu dijo que tanto Shaul como Barnábas debían ser enviados como apóstoles (autorizados) para ministrar a los gentiles.

Ma’asei (Hechos) 13: 1-3
1 Y en la asamblea, que estaba en Antioquía, había algunos profetas y maestros: Barnábas, Simeón, llamado Níger, Lucio de Cirene, Manaén, el que se había criado con Herodes el tetrarca y Shaul.
2 Mientras ministraban a Yahweh y ayunaban, el Espíritu apartado dijo: “Ahora, aparten para Mí a Barnábas y a Shaul, para la obra a la que los he llamado».
3 Entonces, habiendo ayunado y orado, y les impusieron las manos y los despidieron.

Mientras estamos en este tema, debemos señalar que a algunos se les ha enseñado (incorrectamente) que solo había 12 apóstoles autorizados (y que ya no puede haber más). Esa enseñanza es claramente errónea, ya que el Espíritu envió a Shaul y Barnábas como apóstoles autorizados en Hechos 13. Además, en 1 Tesalonicenses, Silvano y Timoteo se mencionan como apóstoles autorizados. El versículo 1:1 los enumera como autores de la epístola

Tesalónica Alef (1 Tesalonicenses) 1:1
1 Pablo, Silvano y Timoteo, a la asamblea de los tesalonicenses en Elohim el Padre y en el Adón Yeshúa el Mesías: Gracia y paz a ustedes, de Elohim nuestro Padre y del Adón Yeshúa el Mesías.

Luego, en 1 Tesalonicenses 2:6 se les identifica como apóstoles del Mesías.

Tesalónica Alef (1 Tesalonicenses) 2: 6
6 Tampoco buscamos la gloria de los hombres, ni de ustedes, ni de otros; aun cuando podríamos haber hecho demandas como apóstoles del Mesías.

Si bien, nunca habrá más de 12 apóstoles antes de la ascensión (es decir, apóstoles llamados antes del ascenso de Yeshúa al cielo), debemos esperar ver a muchos apóstoles post-ascensión, porque el don del apostolado es uno de los dones que Yeshúa mismo dio, para que sus santos puedan ser equipados para el ministerio y unificar su reino global. Estos dones están destinados a durar hasta que todos lleguemos a la unidad de la fe, y para llegar a ser hombres perfectos. Dado que aún no somos perfectos, y como nuestro cuerpo aún no está bien unido, estos dones aún son para los tiempos actuales.

Efesim (Efesios) 4: 11-13
11 Y Él mismo constituyó a unos apóstoles, a otros profetas, a otros evangelistas, y a otros pastores y maestros,
12 a fin de perfeccionar a los santos para la obra del ministerio, para la edificación del cuerpo del Mesías,
13 hasta que todos lleguemos a la unidad de la fe y del conocimiento del Hijo de Elohim, a un hombre perfecto, a la medida de la estatura de la plenitud del Mesías…

Además, a los apóstoles y profetas apartados se les dice que se regocijen por la caída de Babilonia (en la séptima trompeta). Dado que este es un evento futuro, debemos esperar ver un resurgimiento de los dones apostólicos y proféticos en nuestro movimiento, para que este verso se pueda cumplir.

Hitgalut (Apocalipsis) 18:20
20 “Alégrate por ella, oh cielo, y ustedes apartados (santos), apóstoles y profetas, porque Elohim ha pronunciado juicio a ella por ustedes”.

Sin embargo, nuestra meta no es tener apóstoles, profetas, evangelistas, pastores y maestros independientes. Más bien, nuestro objetivo es establecer un orden correcto entre ellos, lo que lleva al reino de Yeshúa. Veremos este orden cuando regresemos al libro de Hechos.

Yahweh ya había demostrado que no validaba el proceso de conversión rabínica gentil en Hechos 10, y Kefa ya había explicado antes la situación a algunos creyentes de la circuncisión. Sin embargo, el resto de los creyentes fariseos aparentemente no habían recibido el mensaje, porque aún vemos a otros creyentes fariseos venir de Judea a Antioquía, diciendo a los judíos helenos en Antioquía que, a menos que obedecieran la costumbre y la doctrina rabínicas sobre la circuncisión, no podrían ser salvos. Este proceso de conversión rabínica gentil se le llama aquí “la costumbre de Moshé”. Esta no es la Torah de Moshé, sino las costumbres y el procedimiento que los rabinos esperan que todos sigan. Como Shaul y Barnábas ya no creían en las costumbres y tradiciones rabínicas, esto llevó a “no pequeña controversia y discusión”, y se decidió que debían subir a Jerusalem, para ver a los apóstoles y ancianos, para que puedan hacer un juicio sobre esto para todas las asambleas alrededor del mundo.

Ma’asei (Hechos) 15: 1-2
1 Y algunos que bajaron de Judea enseñaban a los hermanos: “A menos que se circunciden según la costumbre [rabínica] de Moshé, no pueden ser salvos”.
2 Así que Shaul y Barnábas tuvieron una no pequeña controversia y discusión con ellos, entonces determinaron que Shaul y Barnábas y algunos otros de ellos debían subir a Jerusalem, a los apóstoles y ancianos, para tratar esta cuestión.

Se tarda unas semanas en subir de Antioquía a Jerusalem a pie, y en la antigüedad los viajes podían ser peligrosos, a menudo había bandidos y ladrones en los caminos. Sin embargo, Shaul y Barnábas obviamente sintieron que valía la pena hacer el viaje. Esto seguramente es porque entendieron que debe haber una sola doctrina, o el cuerpo de Yeshúa se terminaría dividiendo.

Ma’asei (Hechos) 15: 4-5
4 Y cuando llegaron a Jerusalem, fueron recibidos por la congregación, y los apóstoles y los ancianos; y reportaron todas las cosas que Elohim había hecho con ellos.
5 Pero algunos miembros de la secta de los fariseos, que habían creído, se levantaron y dijeron: “Es necesario circuncidarlos y ordenarles que guarden la Torah de Moshé”.

Observa cómo el orden sugerido por los creyentes fariseos es el mismo que el proceso de conversión rabínica gentil (Giur). Primero, los conversos deben aprender la interpretación rabínica de la Torah, luego deben circuncidarse físicamente (de acuerdo con la llamada costumbre de Moshé), y luego pueden guardar la Torah (según la interpretación rabínica).

Un gran problema con el argumento farisaico es que el orden rabínico desciende del orden levítico (el cuál fue enviado Yeshúa a reemplazar). Entonces, después de que hubo “mucha discusión”, Kefa se levantó para decir que Yahweh lo había elegido a él para llevar la Buena Nueva a los gentiles. Él no había establecido ninguna forma de autoridad rabínica sobre los nuevos conversos gentiles, y, de esta forma, Yahweh les dio Su Espíritu. Entonces, ¿por qué los rabinos intentaron poner el yugo de la tradición rabínica sobre el cuello de los nuevos creyentes? Ya que, incluso en este tiempo, los apóstoles también confiaban en ser salvados solo por el favor de Yahweh (en lugar de ser salvos por la obediencia a la tradición rabínica).

Ma’asei (Hechos) 15: 6-11
6 Y los apóstoles y los ancianos se reunieron para considerar este asunto.
7 Y después de mucha discusión, Kefa se levantó y les dijo: “Varones hermanos, ustedes saben que, hace un buen tiempo, Elohim me escogió entre nosotros, para que por mi boca los gentiles escucharan la palabra de las Buenas Nuevas y creyeran.
8 Y Elohim, quien conoce el corazón, los reconoció dándoles Espíritu Apartado, tal como lo hizo con nosotros,
9 y no hizo ninguna distinción entre nosotros y ellos, purificando sus corazones por la fe.
10 Ahora pues, ¿por qué tientan a Elohim poniendo un yugo [de tradición rabínica] en el cuello de los discípulos que ni nuestros padres ni nosotros hemos podido llevar?
11 Pero creemos que a través del favor del Adon Yeshúa el Mesías, seremos salvos, de la misma manera que ellos”.

Luego, Shaul y Barnábas relataron todos los milagros y maravillas que Elohim estaba haciendo entre los gentiles (aun cuando no estaban sometidos a la autoridad rabínica).

Ma’asei (Hechos) 15:12
12 Entonces toda la multitud guardó silencio y escuchó a Barnábas y Shaul declarar cuántos milagros y maravillas había hecho Elohim entre los gentiles a través de ellos.

Yaakov (Santiago) dijo luego que él juzgaba que no debían “hostigar” a los gentiles que estaban regresando [a la fe Israelita], colocándoles el yugo de la autoridad rabínica, sino que podrían entrar a las asambleas siempre y cuando se abstengan de cuatro cosas que Yahweh dice que son un “punto de corte” dentro de la nación, que son; la idolatría, la inmoralidad sexual, las carnes estranguladas [o impuras] y la sangre.

Yaakov juzgó que, si los gentiles comienzan absteniéndose de estas cuatro cosas, entonces podrían entrar en las sinagogas, donde la Torah de Moshé se lee en voz alta toda los Shabat desde tiempos antiguos. De esta manera, en lugar de tener que comenzar con clases y obedecer a la autoridad rabínica, los judíos y efraimitas que regresaban [a la fe Israelita] cumplirían con la palabra de Yahweh de manera más natural, sin la necesidad de superponer o inyectar la tradición rabínica en la orden melquisedeciana.

Ma’asei (Hechos) 15: 13-21
13 Y después de que se hizo silencio, respondió Yaakov, diciendo: “Varones hermanos, escúchenme:
14 Shimón ha contado la manera en que Elohim visitó al principio a los gentiles, para sacar de ellos un pueblo para Su Nombre.
15 Y con esto concuerdan las palabras de los profetas, tal como está escrito:
16 “Después de esto volveré y reconstruiré el tabernáculo caído de David; Reconstruiré sus ruinas, y las levantaré;
17 para que el resto de la humanidad busque a Yahweh, y todos los gentiles sobre los cuales es invocado Mi Nombre, dice Yahweh, que hace todas estas cosas”.
18 Conocidos por Elohim desde la eternidad son todas sus obras.
19 Por lo tanto, yo juzgo [es decir, la regulo] que no hostiguemos a los gentiles que están [re]volviendo a Elohim,
20 sino escribamos a ellos para que se abstengan de las cosas contaminadas por ídolos, de la inmoralidad sexual, de cosas estranguladas, y de la sangre.
21 Porque Moshé a lo largo de muchas generaciones ha tenido quién lo predique en cada ciudad, donde es leído en las sinagogas todos los sábados”.

El uso de la palabra “juzgo” usada por Ya`akov en el versículo 19 es importante. La versión King James lo traduce como “sentencia”. También se podría representar como un “reglamento”.

Ma’asei (Hechos) 15:19 KJV
19 Por tanto, mi sentencia es que no molestemos, a los que de entre los gentiles se vuelven a Dios.

Lo que debemos recordar es que los apóstoles acababan de salir del judaísmo rabínico (o tal vez estaban en las fases finales de hacerlo). En el judaísmo rabínico, los asuntos se deciden mediante la convocación de un consejo o tribunal, que a menudo se llama un “bet din”, o “casa del juicio”. En cualquier consejo o tribunal debe haber orden y un líder. En una corte más grande (como un Sanedrín), el líder a menudo se llama “naasí”, lo que significa un presidente o un príncipe. Por lo tanto, cuando Yaakov dijo que “él juzgaba”, significaba que estaba dictando la decisión (o la sentencia) del consejo.

¿Y cuál fue la decisión del Consejo de Jerusalem? Yaakov dijo que los gentiles no necesitaban tomar el yugo rabínico siguiendo el Proceso Giur. Más bien, simplemente necesitaban abstenerse de cuatro puntos que conllevan la pena de muerte en la Torah. Luego se les podría permitir ingresar a las sinagogas locales donde podían escuchar la Torah de Moshé, la cual era predicada todos los Shabat. De esa manera, podrían aprender a guardar la Torah con el tiempo, de la manera en que el Espíritu los guiaba, sin tener que tomar el yugo rabínico [o sea sus tradiciones inventadas].

Esta decisión duró hasta el momento en que los rabinos incorporaron el Birkhat HaMinim (la maldición sobre los creyentes en Yeshúa) en sus servicios de sinagoga cerca del final del primer siglo. Después de eso, los nazarenos fueron expulsados de las sinagogas rabínicas, y tuvieron que establecer sus propias casas de culto (o sinagogas nazarenas). Sin embargo, el punto de partida para entrar en comunión con los hermanos sigue siendo el mismo. Debemos abstenernos de las cosas contaminadas por ídolos, de la inmoralidad sexual, de las carnes estranguladas [o impuras], y de sangre [comer o beber]. Luego podemos entrar a las asambleas y participar de la comunión relacional.

El Concilio de Jerusalem también sirvió como la primera instancia de lo que Shaúl llama “el fundamento de los apóstoles y profetas”. Y debido a que la unidad global solo puede suceder cuando hay unidad doctrinal, esta es la base sobre la cual se debe construir la Casa de adoración global de Yeshúa.

Efesios (Efesios) 2: 19-22
19 Así que verdaderamente ustedes ya no son extraños ni extranjeros, sino conciudadanos de los santos y familiares de Elohim,
20 edificados sobre el fundamento de los apóstoles y profetas, siendo el mismo Yeshúa el Mesías la piedra angular,
21 en el que todo el edificio, bien unido, se convierte en un Templo Apartado en Yahweh,
22 en el cual ustedes también están siendo juntamente edificados para morada de Elohim en el Espíritu.

Podemos visualizar su Templo viviente de esta forma.

En el orden levítico, los levitas y los sacerdotes tenían sus propios trabajos específicos para hacer. Sin embargo, también tenían que trabajar juntos, o el templo no funcionaría. Los diezmos y las ofrendas tenían que ser recogidos en un punto central, y distribuido de una manera justa, para que todos puedan mantenerse enfocados en su trabajo. Solo trabajando en equipo, bajo un solo liderazgo, fueron capaces de crear un lugar donde la gente podía entrar y adorar.

Del mismo modo, en la orden melquisedeciana, todos los apóstoles, profetas, evangelistas, pastores y maestros tienen cada uno sus propios trabajos específicos, y, aun así, deben trabajar juntos o el reino global de Yeshúa no podría ser establecido. En el transcurso de este libro veremos cómo opera el sistema de los diezmos y ofrendas para que todos los ministros de Yeshúa puedan mantenerse enfocados en sus trabajos. También veremos cómo todos ellos deben trabajar juntos como un equipo, bajo un solo liderazgo, para que juntos puedan crear un lugar donde el pueblo de Yeshúa pueda entrar y adorar.

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