Chapter 7:

Ancianos y Siervos Congregacionales

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Mucho antes de que se creara la orden rabínica en Babilonia, Israel no era gobernada por los rabinos, sino por los ancianos más respetados de cada ciudad. Estos a menudo eran los hombres más exitosos y ricos, y que además tenían el respeto de la gente, porque servían como buenos ejemplos espirituales para la comunidad

Mishle (Proverbios) 31:23
23 Su marido es conocido en las puertas, cuando se sienta entre los ancianos de la tierra.

Los ancianos literalmente se sentaban en las puertas y monitorearían las actividades de sus tribus, expresando su acuerdo o desacuerdo acerca de las actividades del pueblo. Y, se esperaba que el pueblo respetara y acatara las decisiones de sus mayores. En Deuteronomio incluso se nos muestra que los ancianos eran el tribunal legal de justicia y que tenían el poder de la vida y la muerte en sus ciudades.

Devarim (Deuteronomio) 19: 11-12
11 “Pero si un hombre aborrece a su vecino y lo acecha, se levanta contra él y lo hiriere de muerte, y este muere; si huye a alguna de estas ciudades,
12 entonces los ancianos de su ciudad enviarán y lo sacarán de allí, y lo entregarán en mano del vengador de la sangre para que muera.

La orden rabínica surgió en Babilonia. Y debido a que era una orden corrupta Yeshúa vino a derrocarla y reemplazarla con Su renovada orden de Melquisedec. Una de las tantas cosas buenas que hizo Yeshúa con esta orden fue devolverles a los ancianos sus roles legítimos como modelos a seguir y como jueces, si fuera posible, incluso para los pueblos en la dispersión, pero si no, al menos para su familia espiritual en Yeshúa. Por eso vemos a nuestras congregaciones gobernadas por los ancianos congregacionales, en lugar de los rabinos.

Cualquier hermano puede recibir cualquiera de los cinco dones ministeriales si es que Yahweh desea dárselo. Cualquier hermano puede recibir el don del apostolado, de profecía, de evangelismo, de pastor, de enseñanza u otros dones, que son útiles para establecer el reino eterno de Yeshúa. Sin embargo, el don apostólico se cuenta como el primero entre estos.

Qorintim Alef (1 Corintios) 12:28
28 Y a unos puso Elohim en la Asamblea, primeramente apóstoles, luego profetas, tercero, maestros, luego los que hacen milagros, después los que sanan, los que ayudan, los que administran, los que tienen variedad de lenguas.

Una de las razones por la que los apóstoles son reconocidos como los principales es debido a la naturaleza de su don. Un verdadero apóstol oye en el Espíritu y tiene una comprensión limpia de las Escrituras (y, por lo tanto, de la doctrina). Debido a esto, puede ser enviado para cumplir cualquier tarea que el Espíritu le asigne.

[Nota: si un apóstol no puede escuchar en el Espíritu (o piensa que sí, pero realmente no puede), o si un apóstol no muestra una comprensión clara de las Escrituras, o de la doctrina, es probable que sea un falso apóstol. Los falsos apóstoles normalmente enseñan falsas doctrinas, y son enviados por otros espíritus].

Distingamos los roles de los dones. Mientras que algunos apóstoles son llamados a servir en el sacerdocio apartado (santo), otros no son llamados a este ministerio (y aun así tienen el don). Sin embargo, debido a la naturaleza del don apostólico (que es similar a tener el cargo espiritual más alto), un anciano con un don apostólico puede establecer una asamblea, y puede dirigir a la congregación hasta que encuentren ancianos más calificados. Mientras que los ancianos pueden tener cualquiera de los dones (o todos), solo uno con un verdadero don apostólico es capaz de establecer una congregación por sí mismo.

Una vez que es establecida una asamblea, es ideal que sea dirigida por tres o más ancianos congregacionales calificados. Puede haber un número indeterminado de ancianos, siempre y cuando estén verdaderamente calificados. Entre los muchos requisitos para los ancianos está el hecho de que amen y sirvan al pueblo de Yeshúa como el mismo Yeshúa lo hizo, entregando sus vidas por ellos en amor y servicio. Por otra parte, se espera que los jóvenes obedezcan a sus mayores espirituales, humillándose para aceptar la disciplina espiritual amorosa, para que Elohim los exalte a su debido tiempo.

Kefa Alef (1 Pedro) 5: 1-7
1 Exhorto a los ancianos que están entre ustedes, siendo yo un anciano como ellos, y testigo de los sufrimientos del Mesías, y también participante de la gloria que será revelada:
2 Pastoreen al rebaño de Elohim que está entre vosotros, cuídenlos, no por obligación, sino voluntariamente; no por lucro, sino de buena gana;
3 no como señores sobre lo encargado a ustedes, más bien siendo ejemplo para el rebaño;
4 y cuando aparezca el príncipe de los pastores, ustedes recibirán la incorruptible corona de gloria.
5 De igual manera, jóvenes, sométanse a sus mayores. Sí, sean sumisos los unos a los otros, ceñidos con humildad, porque “Elohim resiste a los soberbios, pero da favor a los humildes”.
6 Humíllense, pues, bajo la poderosa mano de Elohim, para que Él pueda exaltarlos a su debido tiempo,
7 echando toda su ansiedad sobre Él, porque Él se preocupa por ustedes.

Al igual que los ancianos tribales de antaño, los ancianos del orden de Melquisedec sirven de ejemplo, no solo para el rebaño, sino también para la comunidad exterior. Deben saber dar un buen ejemplo de cómo andar en el Espíritu. Y aunque no necesariamente tienen que conocer todos los puntos finos de la profecía, en general, deben conocer y vivir la palabra lo suficientemente bien como para poder exhortar y condenar a los que la contradicen.

Tito 1: 5-9
5 Por esta razón te dejé en Creta, para que corrigieras las cosas deficientes, y designes ancianos en cada ciudad como te lo ordené:
6 a aquel que sea irreprensible, marido de una sola esposa, que tenga hijos fieles y no acusados de disipación o rebeldía.
7 Porque un obispo [anciano] debe ser irreprensible como administrador de Elohim; no arrogante, no dado a la ira, no dado al vino, no violento, no codicioso por el dinero,
8 sino hospitalario, amante de lo bueno, sobrio, justo, apartado (santo), dueño de sí mismo,
9 reteniendo la palabra fiel, como se le ha enseñado, para que pueda ser capaz, mediante la sana doctrina, de exhortar y convencer a los que contradicen.

Los apóstoles seleccionan a los ancianos esencialmente porque ellos dan un buen testimonio al rebaño y a la comunidad de como andar en el camino de sanación de Yeshúa. Es decir, dan un ejemplo de vida conectados a Yeshúa en el Espíritu.

Yojanan (Juan) 15: 4
4 “Permanezcan en mí, y yo en vosotros. Como la rama no puede dar fruto por sí misma, a menos que permanezca en la vid; ustedes tampoco pueden, a menos que permanezcan en Mí”.

Para extender esta analogía, Yeshúa efectivamente plantó el Árbol de Efraim, y actualmente sirve como su raíz. Para que seamos parte del mismo árbol (o la misma vid), debemos ser apartados (santos), del mismo modo que Él es apartado. Aún con todo esto, nosotros aún tenemos diferentes tareas que cumplir, como diferentes partes del árbol (o diferentes partes del cuerpo).

Si Yeshúa es la raíz del árbol de Efraim, los apóstoles apartados son como su tronco. Un tronco toma los nutrientes y la humedad que la raíz le envía, y lo transporta hasta las ramas (es decir, a los ancianos), quienes luego apoyan a las ramas más pequeñas (es decir, a los servidores congregacionales o diáconos), quienes a su vez sirven y conectan las hojas (el pueblo) al árbol. Los ancianos congregacionales también soportan el peso de las ramas y hojas más pequeñas.

Tito 1: 7 dice que los ancianos no deben ser codiciosos. Esto podría deberse a que los ancianos deben recolectar los diezmos y las ofrendas de la gente y usarlos para realizar el trabajo de la Gran Comisión en su ciudad. Los ancianos que gobiernan bien, y que trabajan en la palabra, deben recibir el doble del salario promedio de esa congregación. Esto no es para que puedan disfrutar de mejores cosas. Más bien, este apoyo es para usar en las necesidades de su familia, para que ellos puedan enfocarse de manera más efectiva en llegar a las personas de su ciudad [y no en estar preocupados de su sustento material].

TimaTheus Alef (1 Timoteo) 5:17
17 Que los ancianos que gobiernan bien sean considerados dignos de doble honor, especialmente aquellos que trabajan en la palabra y enseñanza.

La idea es que los ancianos y el pueblo trabajen juntos para difundir la Buena Nueva de Yeshúa en su comunidad, para que el nombre de Yeshúa sea glorificado por las personas y el reino crezca. Esto requiere que los ancianos sirvan con humildad y que las personas los apoyen, para que cada uno pueda glorificarse/jactarse del otro.

Qorintim Bet (2 Corintios) 1:14
14 como también ustedes han entendido en parte, que nosotros somos su gloria, así como también ustedes la nuestra, en el día del Adon Yeshúa.

Si las personas y los ancianos trabajan juntos para promover el reino de Yeshúa, entonces esto los mantendrá bien en el día del juicio, ya que se verá que hicieron todo lo que pudieron con sus minas terrenales (sus vidas terrenales) para ayudar a construir el reino de Yeshúa aquí y ahora.

Los ancianos de la congregación pueden ofrecer servicios, realizar transmisiones por Internet, escribir o realizar cualquier trabajo doctrinalmente limpio, pero no importa qué tan exitosos sean, no deben cobrar más del doble del salario promedio de su congregación, ya que existen muchas otras necesidades en el cuerpo, incluidos los pobres, los huérfanos, las viudas, las misiones, escuelas, etc.

Los ancianos también envían el diezmo del diezmo (más regalos y ofrendas) al sacerdocio, para que el sacerdocio pueda hacer su parte en la enseñanza y la conexión de todas las asambleas a nivel mundial. Esto incluye consejos doctrinales, estudios y mucho más. Si bien los sacerdotes apartados no reciben un salario, se necesitan fondos para realizar este tipo de trabajos en el mundo material, y la gente es la fuente de esta financiación. Para que esto funcione, los ancianos deben enseñar a las personas a ser fieles en el diezmo. Si bien esto no siempre es fácilmente aceptado por las personas, los que aman a Yeshúa entienden que cuesta dinero traer gloria al nombre de Yeshúa en el mundo real, y por ende se complacen en dar a su causa. Saben que sus sacrificios serán cargados a su cuenta, y que esta es la manera en que Yeshúa quiere que le construyamos un gobierno global eterno.

1 Timoteo 3 nos da algunos detalles, primero para los obispos (ancianos), y luego para los diáconos (sirvientes). Normalmente, ambos deben ser hombres de familia, ya que tanto los ancianos como los diáconos/siervos sirven como ejemplos para el pueblo, y la mayoría de las personas están casadas.

TimaTheus Alef (1 Timoteo) 3: 1-13
1 Este es un dicho fiel: si un hombre desea ser obispo [anciano], un buen trabajo desea.
2 El obispo, entonces, debe ser irreprensible, marido de una esposa, prudente, sano de mente, de buen comportamiento, hospitalario, apto para enseñar;
3 no dado al vino, no violento, no codicioso de dinero. Sino gentil, no pendenciero, no avaro;
4 que gobierne bien su propia casa, y que sus hijos le sean obedientes en honestidad.
5 (porque si un hombre no sabe cómo gobernar su propia casa, ¿cómo cuidará de la asamblea de Elohim?);
6 No un novato, no sea se llene de orgullo y caiga en la misma condena que el diablo.
7 Además, debe tener buen testimonio con los de afuera, no sea que caiga en descrédito y trampa del diablo.
8 Del mismo modo, los diáconos deben ser honestos, no de doble discurso, no dados al mucho vino, no codiciosos por dinero,
9 que guarden el misterio de la fe con conciencia limpia.
10 Pero que estos sean puestos a prueba primero; y entonces ejerzan el diaconado, si son irreprensibles.
11 Asimismo, sus esposas deben ser honestas, no calumniadoras, sobrias, fieles en todas las cosas.
12 Que los diáconos sean esposos de una sola mujer, que gobiernen bien a sus hijos y sus propias casas.
13 Porque aquellos que han servido bien como diáconos, obtienen para sí mismos una buena posición y mucha confianza en la fe que es en el Mesías Yeshúa.

Aunque Mateo 23:9 nos dice que no llamemos a ningún hombre, en la tierra, como nuestro Padre (celestial), si estamos dispuestos a recibirlo, los ancianos desempeñan un papel como el de padres espirituales para la congregación. Y si los ancianos pueden ser considerados como los padres espirituales en la asamblea, entonces los siervos (diáconos) pueden ser considerados como los hermanos mayores. Su trabajo es ayudar a los ancianos, y también servir en las necesidades del pueblo. Si los ancianos son como los sacerdotes levíticos, entonces los siervos son como los levitas, que no solo recogían los diezmos del pueblo, sino que también tenían otros deberes en apoyo del sacerdocio. Si sirven fielmente por un número significativo de horas, entonces pueden pagarse (o pagarse parcialmente) con los diezmos y las ofrendas. Y si los ancianos deben ser considerados dignos de doble honor, entonces los sirvientes deben ser considerados dignos de un solo honor (Es decir, el salario vigente en esa zona).

También, mientras los siervos de Yeshúa deben predicar con el ejemplo, también es su trabajo mantener la congregación pura. Deben expulsar a todos los que rompen las cuatro prohibiciones de Hechos 15 (en relación con la idolatría, la inmoralidad sexual, las carnes estranguladas y la sangre). En 1 Corintios 5, Shaul (Pablo) reprende a los corintios por no haberlo hecho.

Qorintim Alef (1 Corintios) 5: 1-5
1 De cierto se oye que hay entre ustedes inmoralidad sexual y tal inmoralidad sexual que ni siquiera se menciona entre los gentiles, ¡que un hombre tiene a la esposa de su padre!
2 Y ustedes están envanecidos. ¿no deberían más bien angustiarse, a fin de que el que hizo este acto sea quitado de entre vosotros?
3 Porque ciertamente, como ausente en cuerpo, pero presente en espíritu, ya he juzgado (como si estuviera presente) al que tal cosa ha hecho.
4 En el nombre de nuestro Adon Yeshúa el Mesías, cuando ustedes se reúnan, junto con mi espíritu, con el poder de nuestro Adon Yeshúa Mesías,
5 entreguen al tal a Satanás para destrucción de la carne, para que su espíritu pueda ser salvado en el día del Adon Yeshúa.

Este tipo de “excomunión espiritual” solo durará hasta que el pecador se arrepienta genuinamente (en este ejemplo ver 2 Corintios 2:8). Pero lo que necesitamos ver en este pasaje es que la autoridad para sacar el mal de en medio de la congregación se vuelve a poner en las manos de los ancianos de la ciudad en la orden de Melquisedec de Yeshúa. Así era como se hacía antes de que existiera la orden rabínica.

En el próximo capítulo comenzaremos a hablar sobre las responsabilidades a nivel familiar.

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