Chapter 20:

Hechos 15 y la Autoridad Rabínica

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En capítulos anteriores vimos cómo Israel tenía un gobierno centralizado y un sacerdocio levítico organizado mientras aún estaban en el desierto. Esto muestra que es posible tener un sacerdocio organizado, aun estando fuera de la tierra de Israel. Tengamos esto en cuenta.

También vimos cómo el Mesías Príncipe vino a retomar la campaña espiritual para restaurar al Adam caído en una nueva fase. El enfoque ya no estaría en ofrecer sacrificios de animales en un templo, sino en enviar discípulos a todas las naciones para establecer un sacerdocio según el orden de Melquisedec a nivel global. Este sacerdocio mundial de Melquisedec llamaría a los hijos perdidos y dispersos de Abraham e Israel de cada familia y de cada clan. Más tarde, generaciones después, un remanente de ellos comenzaría un lento retorno a su herencia en Israel.

Además, aprendimos que el sacerdocio levítico no tuvo una herencia en la tierra de Israel. Asimismo, Yeshúa dijo que para ser su discípulo (es decir, un sacerdote del orden de Melquisedec), un hombre tenía que abandonar todo lo que tenía. Este fue el precio de servirlo a Él y a Su pueblo.

Luqa (Lucas) 14:33
33 “Del mismo modo, cualquiera que no abandone todo lo que tiene, no puede ser Mi discípulo”.

Aunque los sacerdotes no debían tener posesiones, el ministerio aún necesitaría financiación para llevar a cabo la Gran Comisión, por lo cual las personas vendían sus posesiones (Hechos 2 y 4), y daban las ganancias a los apóstoles.

Ma’asei (Hechos) 4: 32-35
32 Y la multitud de los que habían creído eran de un corazón y un alma; y ninguno decía que eran suyas las cosas que poseían, sino que tenían todas las cosas en común.
33 Y con gran poder, los apóstoles dieron testimonio de la resurrección del Adon Yeshúa. Y gran favor estaba sobre todos ellos.
34 Tampoco había nadie entre ellos que tuviera necesidad; porque todos los que poseían heredades o casas las vendían, y traían el precio de las cosas que se vendían,
35 y las ponían a los pies de los apóstoles; y se repartía a cada uno según lo que necesitaba.

Si los apóstoles no debían tener herencias, ¿por qué fue que los precios de las heredades fueron puestos a los pies de los apóstoles? Para que una organización sea efectiva, su liderazgo debe dirigir en que se gastan los fondos de la organización. Esto es cierto, ya sea que estemos hablando de un gobierno, un negocio, un sacerdocio del orden de Melquisedec, o lo que sea.

Para que funcione el sacerdocio levítico, el sumo sacerdote debe controlar los fondos. Si la gente simplemente entregara sus diezmos, primicias y ofrendas al primer sacerdote que conocieran (o al sacerdote que los ayudó a ofrecer sus sacrificios), el servicio del templo se derrumbaría rápidamente. Sería similar a pagarle a un mesero en el restaurante y permitirle llevar todo el dinero a su casa. El gerente no tendría fondos para pagar a los cocineros y los lavaplatos, ni pagaría la factura del supermercado. El restaurante pronto se vería obligado a cerrar.

A menos que todas las personas dieran sus diezmos al sumo sacerdote (o su designado), el sumo sacerdote no tendría fondos para distribuir entre quienes cortaban leña o horneaban el pan de la proposición. Todos los que tenían trabajos de apoyo tendrían que abandonar sus puestos y trabajar como sacerdotes del altar. Tendrían que estar allí para encontrarse con los peregrinos mientras subían a Jerusalem. Pero si todos fueran sacerdotes y nadie sacara agua, picara madera u horneara el pan, el servicio del templo se detendría en algún momento. Esto es más o menos análogo a la situación en el Israel mesiánico de hoy. No hay un sacerdocio apartado, ningún orden y ninguna responsabilidad real.

En Hechos 6 vemos organización y orden. En aquellos días, los helenistas levantaron una queja contra los hebreos, porque las viudas helénicas no habían sido bien atendidas. La respuesta de los apóstoles fue asignar siete hombres “adicionales” para cuidar a las viudas. Esto fue posible solo porque el fundamento apostólico tenía el poder de asignar cómo se gastarían los fondos.

Ma’asei (Hechos) 6: 1-4
1 En aquellos días, cuando el número de discípulos se multiplicó, los helenistas se quejaron contra los hebreos porque sus viudas eran descuidadas en la distribución diaria.
2 Entonces los doce convocaron a la multitud de los discípulos y dijeron: “No es Bueno que dejemos la palabra de Elohim y sirvamos a las mesas.
3 Por tanto, hermanos, buscad de entre vosotros siete hombres de buena reputación, llenos del Espíritu apartado (Santo) y sabiduría, a quienes podamos designar para este negocio;
4 pero nosotros nos dedicaremos continuamente a la oración y al ministerio de la palabra”.

La razón por la cual Yahweh quiere que el fundamento apostólico tenga el control de los fondos es porque, por definición, los apóstoles y los profetas oyen la voz de Yahweh. Y es que solo escuchando y obedeciendo la voz de Yahweh momento a momento se puede saber cómo Yahweh quiere que se gasten Sus fondos.

La idea es que los evangelistas, los pastores y los maestros se den cuenta de que los apóstoles y los profetas están escuchando y obedeciendo la voz de Yahweh constantemente. Deben buscarlos para recibir orientación y consejo. Sin embargo, cuando los evangelistas, pastores y maestros no saben lo que es escuchar la voz de Yahweh, no sienten la necesidad de buscar a los apóstoles y profetas, ni de operar sobre el fundamento apostólico. Esto causa una desunión instantánea, como en el mundo mesiánico de hoy.

Algunos creyentes desconfían de la idea misma de un fundamento apostólico. Esto es quizás atribuible al hecho de que ha habido mucho abuso del poder por parte de la iglesia cristiana. Son, quizás, como esposas que han pasado por un mal matrimonio y que ahora desconfían del matrimonio. Sin embargo, sólo porque uno hace una elección incorrecta de cónyuge, ¿eso hace que la institución del matrimonio sea mala? ¿O significa que simplemente hicieron una mala elección de compañero?

Si bien la Iglesia Católica tiene una base de apóstoles y profetas, no es un fundamento de verdaderos apóstoles y profetas. Al igual que los rabinos, la dirección católica no sigue la voz de Yahweh, sino la voz de sus propios pensamientos. Esto los hace guías ciegos, porque como vimos anteriormente con Havah (Eva) en el Jardín del Edén, la táctica principal de Satanás es hacernos seguir nuestros propios pensamientos, en lugar de escuchar la voz de Yahweh. Es por eso que se nos dice que tomemos todo pensamiento cautivo a la obediencia del Mesías (y Su Espíritu).

Qorintim Bet (2 Corintios) 10: 3-6
3 Porque, aunque andemos en la carne, no pecamos según la carne.
4 Porque las armas de nuestra guerra no son carnales, sino poderosas en Elohim para derribar fortalezas,
5 rechazando argumentos y toda altivez que se exalta a sí misma contra el conocimiento de Elohim, llevando cautivo todo pensamiento a la obediencia del Mesías,
6 y estando listo para castigar toda desobediencia cuando su obediencia sea completa.

Yahweh nos dio cerebros y quiere que los usemos. Sin embargo, primero tenemos que permanecer en Yeshúa y luego pensar, no al revés. Si en algún momento nos olvidamos de permanecer en Yeshúa, entonces terminaremos persiguiendo nuestros propios pensamientos, por lo tanto, nos convertiremos en cautivos espirituales de Satanás.

Escuchar y obedecer la voz de Yahweh es fundamental para nuestra fe. Aquellos con los dones apostólicos y proféticos deben escuchar continuamente la voz de Yahweh. De hecho, esta es la razón por la cual se les confió el liderazgo. Si escuchar las palabras de Yahweh no es su máxima prioridad, entonces no están haciendo honor a su oficio (y aquí es donde tanto los rabinos como la iglesia cristiana salen mal).

Sabemos que los oficios de los apóstoles y los profetas aún están presentes hoy en día, porque Efesios 4:13 nos dice que nos organicemos de acuerdo con los dones quíntuples, hasta que todos lleguemos a la unidad de la fe.

Efesim (Efesios) 4:13
13 hasta que todos lleguemos a la unidad de la fe y del conocimiento del Hijo de Elohim, a un hombre maduro, a la medida de la estatura de la plenitud del Mesías;

Además, Apocalipsis 18:20 les dice a los apóstoles y profetas que se regocijen por la caída de Babilonia.

Hitgalut (Revelación) 18:20
20 “¡Regocijaos sobre ella, oh cielo, y apartaos apóstoles y profetas, porque Elohim os ha hecho justicia en ella!”

Ya que la caída de Babilonia es todavía un evento futuro, sabemos que habrá apóstoles y profetas en el futuro, por lo cual sabemos que los oficios de los apóstoles y los profetas están actualmente disponibles.

Ya que los apóstoles y los profetas son los que escuchan la voz de Yahweh en todo momento, y dado que estos oficios son todavía para hoy, entonces aquellos que son llamados a estos oficios deben practicar el escuchar y obedecer la voz de Yahweh en todo momento. Eso es parte de su trabajo.

Pero ¿qué tiene que ver todo esto con Hechos 15?

Hasta Hechos 9, las Buenas Nuevas se revelaban solo a los judíos. Sin embargo, en Hechos 10, Yahweh le mostró al apóstol Kepha (Pedro) una visión de una gran sábana que descendía del cielo, que estaba llena de animales inmundos (que son simbólicos de los gentiles).

Ma’asei (Hechos) 10: 9-16
9 Al día siguiente, mientras iban de camino y se acercaban a la ciudad, Kepha subió a la azotea para orar, como a la hora sexta.
10 Entonces se volvió muy hambriento y quería comer; pero mientras le preparaban algo, cayó en trance
11 y vio el cielo abierto y un objeto como una gran sábana atada en las cuatro esquinas, descendiendo hacia él y bajando a la tierra.
12 En ella había de toda clase de animales cuadrúpedos de la tierra, bestias salvajes, reptiles y aves del cielo.
13 Y vino una voz a él, diciendo: Levántate Kepha, mata y come.
14 Pero Kepha dijo: “De ningún modo Adon, porque nunca he comido algo común o inmundo”.
15 Y la voz le habló otra vez, por segunda vez: “Lo que Elohim ha limpiado no debes llamarlo común”.
16 Esto fue hecho tres veces. Y el objeto fue llevado al cielo otra vez.

La iglesia cristiana nos enseña que esta visión significa que las leyes de los alimentos limpios de Levítico 11 ya no se aplican, y que ahora podemos comer cualquier cosa. Sin embargo, Kepha nos dice que eso significaba que no deberíamos llamar a los hombres comunes o inmundos. Después del sacrificio de Yeshúa, la Gran Comisión debía compartirse con cada familia y cada clan en todas las naciones de la tierra, por lo que no debíamos evitar dar testimonio de los demás.

Ma’asei (Hechos) 10:28
28 Entonces él les dijo: “Ustedes saben cuán abominable es para un judío juntarse o acercarse a un extranjero. Pero Elohim me ha mostrado que no debo llamar a ningún hombre común o inmundo”.

Kepha dijo que es “abominable” para un hombre judío juntarse o acercarse a alguien de otra nación. Esto no se encuentra en la Torah de Moshé, sino que es una ordenanza rabínica. Que Kepha se sujetara a una orden rabínica dice algo acerca de él. Si relacionamos esto con el hecho de que el ministerio de Shaul (Pablo) fue para los gentiles, mientras que el ministerio de Kepha, hasta este punto, fue solo para los circuncidados, es decir, los fariseos rabínicos. Esto nos da una imagen interesante de quién realmente era Kepha.

Kepha obedeció la orden del Espíritu de ir a la casa de Cornelio, y seis hombres de “la circuncisión” (fariseos creyentes) fueron con él. Kepha, entonces, estaba “pendiente de los fariseos creyentes”. Sin embargo, mientras predicaba, el Espíritu cayó sobre todos los que escucharon, y “aquellos de la circuncisión que creyeron estaban asombrados”.

Ma’asei (Hechos) 10: 44-45
44 Mientras Kepha todavía estaba hablando estas palabras, el Espíritu Apartado cayó sobre todos aquellos que escucharon la palabra.
45 Y aquellos creyentes de la circuncisión estaban asombrados, los que vinieron con Kepha, porque el don del Espíritu Apartado también había sido derramado sobre los gentiles.

Los fariseos rabínicos creen que los gentiles solo pueden convertirse al judaísmo siguiendo un “proceso legal específico”. En el primer siglo esto se llamó la costumbre de Moshé (en oposición a la Torah de Moshé). Hoy esto se llama el proceso Giur. En el proceso de Giur, los nuevos conversos primero deben tomar clases para aprender la interpretación legal rabínica de la Torah. Luego, después de que hayan sido adoctrinados en las enseñanzas rabínicas, se les permite circuncidarse físicamente. En la mente rabínica, si han obedecido el procedimiento rabínico están sometidos a la autoridad rabínica, y por lo tanto ahora están en el favor de Yahweh (es decir, se salvan). Es por esto que los de la circuncisión se asombraron cuando Yahweh derramó Su Espíritu sobre gentiles incircuncisos (como Cornelio y los de su casa), que no estaban siguiendo en nada las tradiciones rabínicas.

Los hombres son muy protectores de su poder y posición, así que cuando Kepha regresó a Judea, los de la circuncisión rabínica contendieron con él allí.

Ma’asei (Hechos) 11: 1-3
1 Los apóstoles y hermanos que estaban en Judea oyeron que los gentiles también habían recibido la palabra de Elohim.
2 Y cuando Kepha subió a Jerusalem, los de la circuncisión contendieron con él,
3 diciendo: “Entraste en casa de hombres incircuncisos y comiste con ellos”.

Kepha explicó todo desde el principio, acerca de cómo Elohim le había mostrado que no debía llamar a ningún hombre común o inmundo, y cómo Yahweh había derramado el Espíritu sobre Cornelio y su casa. Luego les preguntó si querían enfrentarse de frente a lo que Elohim estaba haciendo.

Ma’asei (Hechos) 11: 15-18
15 “Y cuando comencé a hablar, el Espíritu apartado cayó sobre ellos, como sobre nosotros al principio”.
16 Entonces recordé la palabra del Maestro, cuando dijo: “Yochanan ciertamente está bautizando en agua, pero ustedes serán bautizados en el Espíritu Apartado”.
17 Si Elohim, pues, les dio el mismo regalo que nos dio a nosotros cuando creímos en El Adón Yeshúa el Mesías, ¿quién era yo, para resistir a Elohim?
18 Cuando oyeron estas cosas, se callaron; y glorificaron a Elohim, diciendo: “¡Entonces Elohim también ha otorgado a los gentiles arrepentimiento para vida!”

Después de estas cosas, Yahweh derramó Su Espíritu sobre una gran cantidad de creyentes (reformistas) helenizados en Antioquía que tampoco estaban obedeciendo las costumbres rabínicas, así que los apóstoles enviaron allí a Bar Naba (Bernabé).

Ma’asei (Hechos) 11: 19-25
19 Y los que fueron dispersados después de la persecución que se levantó sobre Esteban, viajaron hasta Fenicia, Chipre y Antioquía, y no anunciaron la palabra a nadie más que a los judíos.
20 Pero algunos de ellos eran hombres de Chipre y Cirene, quienes, cuando habían venido a Antioquía, hablaron a los helenistas anunciando al Maestro Yeshúa.
21 Y la mano de Yahweh estaba con ellos, y muchos creyeron y se convirtieron al Maestro.
22 Entonces llegaron noticias de estas cosas a los oídos de la congregación en Jerusalem, y enviaron a Bar Naba hasta Antioquía.
23 Cuando llegó, y vio la gracia de Elohim, se alegró, y les animó a todos que con firmeza de corazón permaneciesen con Yahweh.
24 Porque era un hombre bueno, lleno del Espíritu apartado y de la fe. Y muchas personas se agregaron al Maestro.
25 Entonces Bar Naba partió hacia Tarso para buscar a Shaul.

Es sorprendente cuán obstinados y rígidos son los hombres cuando su poder y posición están en juego. Aunque Yahweh había mostrado claramente que no respetaba la autoridad rabínica, en el caso de Cornelio, los fariseos “creyentes” aún fueron a Antioquía y les dijeron a los creyentes helenizados que, a menos que siguieran el proceso rabínico de Giur, no podrían ser salvos. En este pasaje, el proceso de Giur se llama costumbre de Moshé (que era diferente de la Torah de Moshé). En el versículo 5, a estos creyentes rabínicos se les llama la “secta de los fariseos que creyeron”. Este es el mismo grupo espiritual de la “circuncisión rabínica que creyeron”.

Ma’asei (Hechos) 15: 1-2
1 Y algunos hombres bajaron de Judea y enseñaban a los hermanos: “A menos que sean circuncidados según la costumbre [rabínica] de Moshé [es decir, el proceso de Giur], no pueden ser salvos”.
2 Por esto, Shaul y Bar Naba tuvieron una no pequeña disensión y disputaron con ellos, determinaron que Shaul y Bar Naba y algunos otros de ellos deberían subir a Jerusalem, a los apóstoles y a los ancianos, para tratar sobre esta cuestión.

Fue una caminata de dos o tres semanas desde Antioquía hasta Jerusalem, y debemos recordar que, en la antigüedad, el viaje por carretera podía ser peligroso. A menudo había bandidos y ladrones; sin embargo, Shaul y Bar Naba parecen haber sentido que la perspectiva de la unidad doctrinal valía la pena. Parece haber sido importante para todos ellos que los pastores guíen a sus ovejas de la manera correcta. Esto puede deberse a que las ovejas, por lo general, siguen a sus pastores menores y, a menos que todos los pastores menores guíen a las ovejas en la misma dirección, el rebaño pronto se dividirá. (Es decir, el cuerpo del Mesías se dividirá).

Ma’asei (Hechos) 15: 4-5
4 Y cuando llegaron a Jerusalem, fueron recibidos por la ecclesia y los apóstoles y los ancianos; e informaron todas las cosas que Elohim había hecho con ellos.
5 Pero parte de la secta de los fariseos que creyeron se levantó, diciendo: “Es necesario circuncidarlos, y ordenarles que guarden la Torah de Moshé”.

El orden sugerido por los creyentes rabínicos es el mismo que el del proceso rabínico de Giur:

  1. Enséñales la interpretación rabínica de la Torah.
  2. Circuncidarlos según el ritual rabínico.
  3. Mantener la observancia rabínica de la Torah.

Anteriormente vimos que el orden rabínico surgió de la orden levítica, mientras que el sacerdocio de Yeshúa se basaba en la orden de Melquisedec. Siendo ese el caso, no funcionaría permitir que los rabinos afirmen la autoridad rabínica (es decir, levítica) dentro del orden de Melquisedec; sin embargo, los rabinos eran tenaces y no renunciaron a su autoridad fácilmente. Deberíamos notar aquí que estos “fariseos rabínicos que creyeron” son análogos a los judíos mesiánicos rabínicos de hoy. Estos son los judíos que han aceptado a Yeshúa como el Mesías, pero todavía creen en la autoridad rabínica y creen que el Talmud es autoritario. Esto es irónico, ya que Yeshúa nunca tuvo nada bueno que decir ni sobre el orden rabínico, ni sobre sus tradiciones y enseñanzas hechas por el hombre (Maasim y Takanot).

Después de haber habido “mucha discusión”, Kepha se levantó para decir que Yahweh lo había elegido para entregar las Buenas Nuevas a los gentiles, y que no les había impuesto la autoridad rabínica; por lo tanto, ¿por qué los rabinos trataban de poner su yugo rabínico en los cuellos de los nuevos creyentes, cuando Yeshúa los había llamó a todos ellos estando fuera de la autoridad rabínica? Después de todo, ambos esperaban ser salvos por el favor (gracia) de Yeshúa a través de la misma fe.

Ma’asei (Hechos) 15: 6-11
6 Y los apóstoles y los ancianos se juntaron para considerar este asunto.
7 Y cuando hubo mucha discusión, Kepha se levantó y les dijo: “Varones hermanos, sabed que hace un buen tiempo Elohim me escogió entre nosotros, para que por mi boca los gentiles oyeran la palabra de la Buena Nueva y creyeran.
8 Entonces Elohim, quien conoce el corazón, los reconoció dándoles el Espíritu Santo, tal como lo hizo con nosotros,
9 y no hizo distinción entre nosotros y ellos, purificando sus corazones por la fe.
10 Ahora pues, ¿por qué tientan a Elohim al poner un yugo [tradición rabínica] en el cuello de los discípulos que ni nuestros padres ni nosotros hemos podido soportar?
11 Pero creemos que a través del favor del Adón Yeshúa el Mesías seremos salvos, de la misma manera que ellos”.

Entonces Shaul y Bar Naba relataron todos los milagros y maravillas que Elohim estaba haciendo entre los gentiles, que no estaban sometidos a la autoridad rabínica.

Ma’asei (Hechos) 15:12
12 Entonces toda la multitud guardó silencio y escucharon al Bar Naba y a Shaul, que contaban cuántos milagros y prodigios había hecho Elohim entre los gentiles.

Ya’akov (Jacobo) dijo entonces que él juzgaba que no deberían “molestar” a los gentiles que regresaban, colocándoles el yugo de autoridad rabínica, sino que estos podrían ingresaran a las asambleas simplemente absteniéndose de cuatro cosas que Yahweh dice que, por hacerlos, serán “cortados” de la nación (idolatría, inmoralidad sexual, carnes estranguladas [o impuras] y sangre). Ya’akov juzgó que, si los gentiles simplemente se abstuvieran de estas cuatro cosas, entonces podrían ingresar a las sinagogas, donde podrían escuchar la Torah de Moshé, la cual era leída en voz alta en ellas. De esa forma, tanto los judíos y efraimitas que regresaran a la fe de Israel serían enseñados por la palabra de Yahweh, en lugar de ser adoctrinados en las tradiciones legales de los rabinos.

Ma’asei (Hechos) 15: 13-21
13 Y cuando se hubieron callado, Ya’akov respondió, diciendo: Varones hermanos, escuchadme.
14 Shimón (Pedro) ha declarado cómo Elohim por primera vez visitó a los gentiles, para sacar de ellos un pueblo para Su Nombre.
15 Y con esto concuerdan las palabras de los profetas, tal como está escrito:
16 Después de esto volveré y reedificaré el tabernáculo de David, que está caído; Reconstruiré sus ruinas y lo estableceré;
17 Para que el resto de la humanidad busque a Yahweh, todos los gentiles sobre los cuales Mi Nombre es invocado, dice Yahweh, que hace todas estas cosas.
18 “Conocidos por Elohim desde la eternidad son todas Sus obras”.
19 Por tanto; “juzgo que no hostiguemos a los gentiles que se vuelven a Elohim,
20 sino que les escribamos a que se abstengan de cosas contaminadas por los ídolos, de inmoralidad sexual, de cosas estranguladas, y de sangre.
21 Porque Moshé ha tenido por muchas generaciones a los que le predican en cada ciudad, siendo leído en las sinagogas todos los Shabat, sábados”.

Note el uso de Ya’akov de la palabra juzgo en el versículo 19. En hebreo, esta palabra se refiere a algo que los apóstoles y profetas normalmente hacen.

Como explicamos en el estudio “El Gobierno de la Torah”, un profeta es alguien que oye la voz de Yahweh, y habla lo que escucha decir a Yahweh. De esta manera es también como los jueces ungidos del Tanaj (Antiguo Testamento) emitirían sus juicios. Oirían el caso, y luego escucharían la voz de Yahweh, para poder saber cuál era el juicio de Elohim. De esa manera, el juicio que daban no era su propia interpretación privada, sino que era la palabra que Yahweh había dicho. No en vano, así es como Yeshúa dice que juzgaba, al hablar lo que escuchaba hablar al Padre, desde arriba, en lugar de hablar de acuerdo con su propia voluntad.

Yochanan (John) 5:30
30 “No puedo hacer nada por mí mismo. Según oigo, juzgo; y mi juicio es justo, porque no busco mi voluntad, sino la voluntad de mi Padre que me envió”.

Hay tres oficios principales en Israel: el rey (el ejército), el sacerdote (el ejército espiritual) y el profeta (comunicación con Yahweh). Los jueces ungidos tenían que ser una combinación de los tres por qué; conducían a la nación en tiempos cuando no había un rey. Los apóstoles son básicamente jueces del Pacto Renovado (Nuevo Testamento) porque también cumplen con estos tres roles.

Una diferencia entre los jueces ungidos y los apóstoles es que, si bien había un solo juez ungido en el momento en que Israel estaba dentro de la tierra de Israel, tenía que haber más de un apóstol en un momento dado, porque la orden de Melquisedec tenía que ir a todas las naciones del mundo. Debido a que iba a ser un sacerdocio unificado, tenía que haber orden entre los apóstoles. Esta orden se estableció al someterse primero al Espíritu de Yahweh, y luego al someterse los unos a los otros, y dejar que el Espíritu de Yahweh decida quién tomará esta posición. Sin embargo, como una cuestión práctica, alguien tenía que tomar el primer puesto, y en esos días era Ya’akov.
Algunos estudiosos creen que Ya’akov fue elegido para dirigir la asamblea porque era medio hermano de Yeshúa. El único problema con esto es que Yeshúa tenía otros medio hermanos. Más bien, lo que parece tener más sentido es que Ya’akov fue elegido para dirigir porque él “escuchaba la voz del Espíritu”, y, por lo tanto, mostraba sabiduría. Sin embargo, la clave que hay que tener en cuenta aquí es que dijo “yo juzgó”, lo que en hebreo significa que creían que estaba hablando de acuerdo con la voz de Yahweh.

Yeshúa no solo había condenado la autoridad rabínica, sino que el fundamento apostólico también anuló las afirmaciones de los rabinos en Hechos 15. Los rabinos son una extensión del antiguo orden levítico, y el orden levítico no tiene autoridad en la orden de Melquisedec.

Diferentes grupos explican “Hechos 15” de distintas maneras, así que seamos claros: Hechos 15 determinó que; antes de que los perdidos (dispersos) judíos y Efraimitas pudieran unirse al cuerpo de Yeshúa, y unirse a la nación, debían abstenerse de la idolatría, la inmoralidad sexual, carnes estranguladas (o inmundas nombradas en Levíticos 11) y sangre. Si no se abstienen de estas cosas, no podrían entrar a las asambleas (o sinagogas), porque ellos así estarían contaminando el campamento. (Tenga en cuenta que el liderazgo aún podría reunirse con ellos en el exterior).

Parece que los apóstoles estaban tratando de buscar los medios adecuados para permitir a los miembros perdidos y dispersos de la tribu regresar a la nación, sin profanar la asamblea. Sin embargo, dado que fue la Iglesia Católica quien finalmente estableció la orden de Melquisedec en todo el mundo, vayamos ahora y veamos las tendencias generales que configuran la Iglesia Católica y sus hijas protestantes. A lo largo del camino, veremos algunas cosas sorprendentes, incluidas varias maneras en que Satanás espera hacernos tropezar y robar nuestras coronas.

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