Chapter 16:

Porque Yahweh ama el voluntariado

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¿Por qué Yahweh ama el voluntariado? Y si queremos ser la novia de Yeshúa, ¿por qué tenemos que ser voluntarios activos para promover la Gran Comisión lo mejor que podemos? Para responder a estas preguntas, echemos un vistazo a la naturaleza del hombre y la naturaleza de las familias.

Cuando nace un bebé, necesita que otros atiendan sus necesidades. Cuando quiere algo, todo lo que hace es llorar, y a sus padres y cuidadores les corresponde averiguar qué necesita. Pero esta fase es solo temporal.

A medida que un niño crece y deja los pañales, poco a poco aprende a cuidarse solo. Una vez que puede bañarse y vestirse solo, estas cosas pasan a ser sus propias responsabilidades. También debe aprender recoger sus desechos solo (ya sea que quiera o no).

A medida que un niño continúa madurando, se vuelve capaz de retribuir a su familia. Debido a que la humanidad es intrínsecamente egoísta, los niños a menudo se resisten a la responsabilidad, pero es esencial que aprendan a dar a sus familias y a la sociedad. En algunas escuelas de pensamiento psicológico, el deseo de hacer una contribución a la sociedad se ve como una de las medidas clave de la madurez.

A menos que seamos llamados a una vida de celibato, con la edad adulta viene el deseo de tomar un cónyuge, y comenzar una familia propia. Sin embargo, para que esto funcione, tanto un hombre como su esposa deben ser lo suficientemente maduros como para darse el uno al otro, tanto como lo que están recibiendo, o su matrimonio no funcionará. Además, una vez que comienzan a tener hijos, deben alegrarse de dar mucho más de lo que reciben, porque los niños pequeños absorberán mucho tiempo, dinero, energía y amor.

Como adultos, es muy importante darse cuenta de que es una gran bendición poder dar.

Ma’asei (Hechos) 20:35
35 “En todos los sentidos les he mostrado que, trabajando así, que debes apoyar a los más necesitados. Y recordar las palabras del Adon Yeshúa, que dijo: Hay más bendición en dar que en recibir”.

Si no aprendemos esta lección, entonces algo está muy mal con nosotros. No fuimos creados para ser seres humanos independientes. Por el contrario, fuimos creados para vivir como parte de una nación obediente a la Torah.

Nuestra carne puede luchar a veces, pero la verdad es que seremos muy bendecidos si ahora podemos devolverles a nuestros padres y a la sociedad. Nuestros propios hijos verán un ejemplo de respeto, el cual habla más fuerte que las palabras, y esto influenciará en como ellos nos tratan a su vez. También permitirá a nuestros padres (y abuelos) brindar su orientación y asesoramiento al resto de la comunidad, sentados como “ancianos en la puerta”, por así decirlo.

Entonces, ¿por qué necesitamos ancianos? Yahweh no solo entra en pacto con nosotros como individuos, Él entra en pacto con nosotros como nación. Hemos visto cómo Yeshúa nos llama, no solo a tener una relación individual con Él, sino también a construirle una nación mientras Él está lejos. Por esto, dejemos de lado las cosas que nos impiden construir esa nación.

Ivrim (Hebreos) 12: 1
1 Por lo tanto, también nosotros, dado que estamos rodeados por una gran cantidad de testigos, despojémonos de toda carga del pecado que tan fácilmente nos atrapa, y corramos con perseverancia la carrera que se nos presenta…

Ya que Yeshúa nos llama a ser una nación y una familia ampliada, hagamos las cosas que cualquier nación (y cualquier familia ampliada) debe hacer. Y hagamos estas cosas de acuerdo con Su palabra.

Las Escrituras hablan de tres oficios principales: el reinado (gobierno), el sacerdocio y el profeta. Aun cuando Israel Nazareno y el cristianismo babilónico tienen sacerdocio, existen algunas diferencias importantes entre ellos.

Como vimos anteriormente, Yeshúa estableció un sacerdocio apartado (santo) según la orden de Melquisedec. Esto es para servir como el sacerdocio de Israel mientras estamos en la dispersión. Aunque no volveremos a residir en una patria física hasta después del Armagedón, Él quiere que su nación se unifique y permanezca unida como un nuevo hombre. Él quiere un solo cuerpo (en lugar de múltiples cuerpos).

También vimos que la iglesia babilónica busca destruir el sacerdocio de Yeshúa proporcionando un número ilimitado de sustitutos. Todos estos sacerdocios sustitutos desobedecen los principios que hemos aprendido en las Escrituras. Es decir, todos estos sacerdocios se basan en mentiras.

Una de las marcas distintivas del cristianismo babilónico es que tiene que lograr la unidad mediante la supresión del conocimiento. El catolicismo (en el extremo izquierdo del espectro) tiene unidad, pero solo porque a las personas se les enseña a no leer las escrituras por sí mismas. Luego, en el mesianismo (en el extremo derecho del espectro) la gente sabe todo acerca de la organización, los diezmos y el liderazgo, pero no obedecen a lo que saben (por lo tanto, es una rebelión similar a la de Coré en Números 16).

En el extremo izquierdo del espectro, los Católicos están dispuestos a unificarse, nombrar líderes y diezmar (que son todas parte de la verdadera Gran Comisión). Sin embargo, mantienen días de fiestas incorrectos y devalúan la tierra de Israel. En el otro extremo del espectro, algunos Mesiánicos mantienen los días correctos de las fiestas, y ellos valoran la tierra de Israel. sin embargo, desatienden la Gran Comisión.

En “Apocalipsis y el Fin de los Tiempos” hablamos sobre el vuelo de la novia a casa. Habiendo dejado la tierra de Israel, ella tiene que pasar por muchas etapas antes de poder regresar a su hogar en la tierra de Israel y reunirse con su esposo.

Hemos visto que cuando los Nazarenos aun vivían en la tierra de Israel, estaban organizados como un solo cuerpo con liderazgo apostólico. Aprendían la Torah y la guardaban. Sin embargo, cuando entraron en la dispersión, fue como si las ovejas tuvieran que visitar una serie de pastos babilónicos (católicos, protestantes, mesiánicos, etc.). Cada pasto le aportaba un poco más de conocimiento, pero también les daba más libertad para la desobediencia. Sin embargo, tiene que dejar la desobediencia antes de que pueda regresar a la fe original.

En la orden levítica, cualquiera que desafiara al liderazgo, o que no pagara sus diezmos, moría por la palabra de dos o tres testigos.

Ivrim (Hebreos) 10: 26-29
26 Porque si pecáramos voluntariamente después de haber recibido el conocimiento de la verdad, ya no queda más sacrificio por los pecados,
27 sino una horrenda expectativa de juicio y hervor de fuego que devorará a los adversarios.
28 Cualquiera que viole la Torah de Moshé muere sin piedad por el testimonio de dos o tres testigos.
29 ¿Cuánto mayor castigo piensan que merecerá el que haya pisoteado al Hijo de Elohim, y haya tome la sangre del pacto, por el cual fue santificado, como algo común, e insulte al Espíritu de gracia?

Por el contrario, en el Orden de Melquisedec, no hay castigos por el incumplimiento. Podemos sentarnos y aprender sin mover un dedo. No tenemos que dar nada por la Gran Comisión, y aun así Yahweh todavía nos amará, ya que Él es un Padre misericordioso y amoroso. Sin embargo, eso no significa que califiquemos como Su novia.

Cuando criamos niños, no solo queremos que ellos limpien sus habitaciones y que ayuden en la casa solamente cuando les decimos que lo hagan. Más bien, queremos que se ofrezcan voluntariamente para ayudar en el hogar porque nos aman y quieren hacer su parte. Y de la misma manera, Yahweh no quiere que diezmemos, nos organicemos y apoyemos el liderazgo solo bajo pena de muerte. Más bien, Él quiere que sepamos que Él nos amó primero, y envió a su Hijo a morir por nosotros cuando aún éramos pecadores, para que nuevamente queramos aprender a amarlo y obedecerlo, de una manera totalmente voluntaria.

Yojanan Alef (1 Juan) 4:19
19 Nosotros lo amamos porque Él nos amó primero.

A medida que crecemos en el conocimiento (desde el catolicismo hasta Israel Nazareno), también debemos crecer en amor. Nuestra esperanza es que tengamos muchas ganas de convertirnos en adultos espirituales que soporten la difícil carga de dar, cuidar a los demás y ayudar al pueblo de Yeshúa a desarrollar el mismo tipo de entusiasmo, dando el amor que Él nos muestra.

Muchos son los llamados, pero pocos son escogidos. Eso es porque pocos se han ofrecido como voluntarios (y Él elige a los voluntarios). Yahweh está buscando voluntarios que no solo hagan lo que deben hacer, sino que anhelen hacer todo lo que puedan por Él y por Su Hijo.

Qorintim Bet (2 Corintios) 9: 6-8
6 Pero esto digo: El que siembra escasamente también segará escasamente, y el que siembra generosamente, generosamente también cosechará.
7 Así que, cada uno dé lo que el propuso en su corazón, no de mala gana, ni por obligación; porque Elohim ama al que da con alegría.
8 Y Elohim puede hacer que toda la gracia abunde en ustedes, para que, al tener siempre toda abundancia en todo, puedan abundar en toda obra buena.

No es la actuación legalista de la Torah lo que Yahweh quiere ver en nosotros. Más bien, Él anhela ver el fruto de un corazón que ama sinceramente a Su Hijo más de lo que ama la vida en este mundo. Ya sea que seamos llamados al sacerdocio, al liderazgo o a ayudar como ancianos congregacionales o sirvientes, seamos del tipo de personas que Él quiere tomar como una novia para su Hijo.

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