Chapter 15:

Purim Reconsiderado

Yahweh ordena siete fiestas principales en la Torah, sin embargo, Hanukkah y Purim no están entre ellas. Hemos incluido estos festivales en este libro porque muchos en su pueblo las celebran: aun así, preguntemos: “¿Por qué su pueblo tendría que guardar estas fiestas?” Fue Yahweh quien estableció Sus fiestas en la Torah, y en ninguna parte dice que Su pueblo tendrían la autoridad de agregar fiestas a su calendario (y, de hecho, dice exactamente lo contrario). Sin embargo, muchos en su pueblo conservan festivales hechos por el hombre como Hanukkah y Purim (así como Acción de Gracias y otros más); así que hablaremos de ellos aquí. Si la historia de Purim es cierta, podríamos aprender algo importante de ella, ya que Yahweh tiende a trabajar en patrones, y por esto, la historia se vuelve a repetir.

Como vimos en el capítulo anterior, Jánuca es la historia de la resistencia de nuestros hermanos judíos contra el Imperio seléucida, que primero buscó asimilar a los judíos y luego destruir a los que no se asimilaron. En contraste, Purim es la historia de cómo Yahweh liberó a nuestros hermanos judíos de aquellos que trataron de exterminarlos directamente. El nombre de Yahweh nunca se menciona en la historia de Purim, excepto en acrósticos; sin embargo, si la historia es cierta, parece claro que Yahweh fue el único que pudo haber salvado a los judíos de la destrucción que los babilonios habían planeado contra ellos.

Para obtener alguna perspectiva, retrocedamos en la historia, al 586 a.C., cuando Yahweh envió a Nabucodonosor, rey de Babilonia, para llevar a los judíos al exilio por su fracaso en seguir toda la Torah, particularmente con respecto al dejar que la tierra tome su descanso Sabático.

Divre HaYamim Bet (2 Crónicas) 36: 17-21
17 Por tanto, trajo contra ellos al rey de los caldeos, quien mató a sus jóvenes a la espada en la casa de su santuario, y no tuvo compasión de jóvenes o vírgenes, de ancianos o débiles; Él los entregó todo en su mano.
18 Y todos los artículos de la casa de Elohim, grandes y pequeños, los tesoros de la casa de Yahweh, y los tesoros del rey y de sus líderes, todo llevó a Babilonia.
19 Entonces quemó la casa de Elohim, derribó el muro de Jerusalem, quemó todos sus palacios con fuego, y destruyó todas sus posesiones preciosas.
20 Y los que escaparon de la espada los llevó a Babilonia, donde se convirtieron en siervos para él y sus hijos hasta el gobierno del reino de (Media-) Persia,
21 para cumplir la palabra de Yahweh por boca de Jeremías, hasta que la tierra hubiera disfrutado sus Shabbatot. Mientras permaneció desolada ella guardó el Shabbat, hasta cumplir setenta años.

Nabucodonosor fue sucedido por Evil-Merodach, y luego por Belsasar, quien hizo un gran festival.

Daniel 5: 1-4
1 El rey Belsasar hizo una gran fiesta para mil de sus príncipes, y bebió vino en presencia de los mil.
2 Mientras probaba el vino, Belsasar dio la orden de traer los vasos de oro y plata que su padre Nabucodonosor había tomado del templo que había estado en Jerusalem, para que el rey y sus señores, sus esposas y sus concubinas bebieran de ellos.
3 Entonces trajeron los vasos de oro que habían sido tomados del templo de la casa de Elohim que había estado en Jerusalem; y el rey y sus señores, sus mujeres y sus concubinas bebieron de ellos.
4 Bebieron vino y alabaron a los dioses de oro y plata, bronce y hierro, madera y piedra.

Debido a que el corazón de Belsasar se ensoberbeció, y debido a que envileció deliberadamente las vasijas del Templo, Yahweh le dio a Belsasar una señal de que pronto moriría.

Daniel 5: 5-6
5 En la misma hora aparecieron los dedos de la mano de un hombre y escribieron frente al candelero sobre el yeso de la pared del palacio del rey; y el rey vio la palma de la mano que escribió.
6 Entonces, el semblante del rey cambió, y sus pensamientos lo turbaron, de modo que las articulaciones de sus caderas se aflojaron y sus rodillas se golpeaban una contra la otra.

Sin embargo, dado que nadie entendió la escritura, trajeron al profeta Daniel para interpretar el signo.

Daniel 5: 18-31
18 ¡Oh, rey, el Altísimo Elohim le dio a Nabucodonosor, padre tuyo, el reino y la grandeza, la gloria y el honor!
19 Y por la majestad que le dio, todos los pueblos, naciones y lenguas temblaban y temían delante de él. Los que él quería, mataba; y quien él deseaba, le mantenía con vida; quien él deseaba, él engrandecía; y a quien él deseaba, lo humillaba.
20 Pero cuando su corazón se enalteció, y su espíritu se endureció en soberbia, fue depuesto de su trono real, y le quitaron su gloria.
21 Luego fue expulsado de entre los hijos de los hombres, su corazón se hizo como el de las bestias, y su morada estaba con los asnos salvajes. Lo alimentaron con hierba como a los bueyes, y su cuerpo era bañado con el rocío del cielo, hasta que reconoció que el Altísimo Elohim gobierna en el reino de los hombres, y designa a quien él quiere.
22 Pero tú, su hijo, Belsasar, no has humillado tu corazón, aunque sabías todo esto.
23 Y te has exaltado contra el Amo del cielo. Has traído los vasos de su casa delante de ti, y tú y tus príncipes, vuestras mujeres y vuestras concubinas, habéis bebido vino en ellos. Y alabaste a los elohim (d-os) de plata y oro, bronce y hierro, madera y piedra, que no ven, ni oyen ni saben; y al Elohim que contiene tu propio aliento en Sus manos y es dueño de todos tus caminos, no has glorificado.
24 Entonces la palma de la mano fue enviada por Él, y esta escritura fue escrita.
25 Y esta es la inscripción que fue escrita:
“MENE, MENE, TEKEL, UPHARSIN”.
26 Esta es la interpretación de estas palabras. “MENE: Elohim ha contado tu reino, y le ha puesto fin;
27 TEKEL: Has sido pesado en balanza, y fuiste encontrado deficiente;
28 PERES: Tu reino ha sido dividido, y dado a los medos y persas”.
29 Entonces Belsasar dio la orden, y vistieron a Daniel de púrpura, y le pusieron una cadena de oro alrededor de su cuello, y proclamaron de él que sería el tercer gobernante en el reino.
30 Esa misma noche, Belsasar, rey de los caldeos, fue asesinado.
31 Y Darío el Medo recibió el reino, teniendo alrededor de sesenta y dos años.

El rey Darío el medo fue sucedido por Koresh (Ciro) de Persia. Yahweh luego guió a Koresh a proclamar la liberación para todos los judíos, para que pudieran regresar a la Tierra de Israel si así lo deseaban. Sin embargo, muy pocos lo hicieron.

Ezra 1: 1-4
1 En el año primero de Koresh rey de Persia, para que se cumpliera la palabra de Yahweh por boca de Jeremías, incitó Yahweh el espíritu de Koresh rey de Persia, por lo que hizo una proclamación en todo su reino, y también lo puso por escrito, diciendo:
2 Así dice Koresh rey de Persia: “Yahweh Elohim de los cielos me ha dado todos los reinos de la tierra. Y me ha ordenado que le edifique una casa en Jerusalem, que está en Judá.
3 ¿Quién hay entre vosotros de todo su pueblo? Que su Elohim sea con él, y suba a Jerusalem que está en Judá, y edifique la casa de Yahweh el Elohim de Israel (Él es Elohim), que está en Jerusalem.
4 Y cualquiera que quede, en cualquier lugar donde habite, que los hombres de su lugar lo ayuden con plata y oro, con bienes y ganado, además de las ofrendas voluntarias para la casa de Elohim que está en Jerusalem.

El número total de judíos que regresaron fue de poco más de cuarenta y dos mil personas, que es solo un pequeño porcentaje del millón de judíos que vivían en Media-Persia en ese momento.

Esdras 2:64
64 Toda la congregación, en conjunto, era de cuarenta y dos mil trescientos sesenta….

Aquellos que regresaron a la Tierra inmediatamente comenzaron a reconstruir el Templo, pero sus esfuerzos fueron frustrados por los samaritanos. Aunque descendían parcialmente de los efraimitas, los samaritanos descendían principalmente de los extranjeros que los primeros reyes asirios habían traído para volver a colonizar y repoblar la tierra de Israel. Los samaritanos inicialmente intentaron unirse a los esfuerzos judíos para reconstruir, pero luego buscaron obstaculizar a los judíos.

Esdras 4: 1-24 (Biblia RV)
1 Y oyendo los enemigos de Judá y de Benjamín, que los venidos de la cautividad edificaban el templo de Yahweh Elohim de Israel,
2 Se acercaron a Zorobabel, y a los jefes de las casas paternas, y les dijeron: Edificaremos con vosotros, porque como vosotros buscaremos a vuestro Elohim, y a Él sacrificamos desde los días de Esar-haddón rey de Asiria, que nos hizo subir aquí.
3 Y les dijeron Zorobabel y Yeshúa, y los demás jefes de las casas paternas de Israel: No nos conviene edificar con vosotros casa a nuestro Elohim, sino que nosotros solos la edificaremos a Yahweh Elohim de Israel, como nos mandó el rey Ciro, rey de Persia.
4 Pero el pueblo de la tierra debilitaba las manos del pueblo de Judá, y los hostigaban durante la construcción.
5 Sobornaron además contra ellos a consejeros para frustrar su propósito, todo el tiempo de Ciro rey de Persia, y hasta el reinado de Darío rey de Persia.

Dos años más tarde, al rey Asuero le sucedió el rey Koresh, también conocido como el Rey Ajashverosh, y/o Artajerjes. Los samaritanos le escribieron, diciendo que si permitía que los judíos reconstruyeran su templo, pronto buscarían separarse de su reino, creando así acusaciones falsas. Entonces, Asuero dio la orden de que los samaritanos detuvieran la construcción del Templo por todos los medios necesarios: incluso por la fuerza.

6 Y en el reinado de Asuero, en el principio de su reinado, escribieron acusaciones contra los moradores de Judá y de Jerusalem.
7 Y en días de Artajerjes, Bislam, Mitrídates, Tabeel, y los demás sus compañeros, escribieron a Artajerjes rey de Persia; y la escritura de la carta estaba hecha en arameo, y traducida al arameo.
8 Rehum canciller, y Simsai secretario, escribieron una carta contra Jerusalem al rey Artajerjes, como se sigue:
9 Entonces Rehum canciller, y Simsai secretario, y los demás sus compañeros, los jueces, y los gobernadores, los oficiales, los funcionarios, los de Erec, los babilonios, los susaneos, los dieveos, y los elamitas;
10 Y los demás pueblos que el grande y glorioso Asnapar trasportó, e hizo habitar en las ciudades de Samaria, y los demás de la otra parte del río, escribieron.
11 Esta es la copia de la carta que enviaron: Al rey Artajerjes: Tus siervos de la otra parte del río, ahora.
12 Sea notorio al rey, que los Judíos que subieron de ti a nosotros, vinieron a Jerusalem; y edifican la ciudad rebelde y mala, y han erigido los muros; y colocado los fundamentos.
13 Ahora, notorio sea al rey, que, si aquella ciudad fuere reedificada, y los muros fueren establecidos, el tributo, el impuesto y rentas no serán pagadas, y el ingreso de los reyes será menoscabado.
14 Puesto que somos mantenidos por el palacio, no nos es justo ver el menosprecio al rey: hemos enviado, por tanto, y dado a conocer al rey,
15 Para que busque en el libro de las historias de nuestros padres; y hallarás en el libro de las historias, y sabrás que esta ciudad es ciudad rebelde, y perjudicial a los reyes y a las provincias, y que de tiempo antiguo forman en medio de ella rebeliones; por lo que esta ciudad fue destruida.
16 Hacemos saber al rey, que, si esta ciudad fuere edificada, y erigidos sus muros, la región del otro lado del río no será tuya.
17 El rey envió respuesta a Rehum canciller, y a Simsai secretario, y a los demás sus compañeros que habitan en Samaria, y a los demás del otro lado del río: Paz, y ahor,
18 La carta que nos enviasteis fue claramente leída delante de mí.
19 Y por mí fue dado mandamiento, y buscaron, y hallaron que aquella ciudad de tiempo antiguo se levanta contra los reyes, y se rebela, y se forma en ella sedición:
20 Y que hubo reyes fuertes en Jerusalem, quienes señorearon en todo lo que está al otro lado del río; y que se daba a ellos tributo, impuesto y rentas.
21 Ahora, pues, dad orden de que cesen aquellos hombres, y no sea esa ciudad edificada, hasta que por mí sea dado mandamiento.
22 Y mirad bien que no hagáis error en esto: ¿por qué habrá de crecer el daño para perjuicio de los reyes?
23 Entonces, cuando la copia de la carta del rey Artajerjes fue leída delante de Rehum, y de Simsai secretario, y sus compañeros, fueron apresuradamente a Jerusalem, a los Judíos, y les hicieron cesar su obra con poder y fuerza.
24 Cesó entonces la obra de la casa de Elohim, la cual estaba en Jerusalem: y cesó hasta el año segundo del reinado de Darío rey de Persia.

Ahora que entendemos la historia que tuvo lugar antes del libro de Ester, establecemos el escenario para comenzar a estudiar el Libro.

El libro de Ester se abre con el sucesor del rey Koresh, el rey Asuero, organizando un gran festival que duró ciento ochenta días (seis meses), al que invitó a dignatarios de todo el imperio.

Ester 1: 1-4
1 Y sucedió en los días de Asuero (este fue el Asuero que reinó sobre ciento veintisiete provincias, desde la India hasta Etiopía),
2 en aquellos días cuando el rey Asuero estaba sentado en el trono de su reino, que estaba en Susa, la ciudadela,
3 en el tercer año de su reinado, hizo una fiesta para todos sus funcionarios y siervos; teniendo delante de el a los poderosos de Persia y de Media, los nobles y los príncipes de las provincias,
4 cuando mostró las riquezas de su glorioso reino y el esplendor de su excelente poder por muchos días, ciento ochenta días en total.

El rey de Babilonia era extremadamente rico. Desde luego, podría organizar una gran fiesta sin tener que preocuparse por el costo. Sin embargo, incluso los reyes ricos generalmente hacen una fiesta solo para conmemorar algo específico. Entonces, ¿Qué era tan importante para el rey que lo celebraría durante seis meses completos? Recordemos que acababa de detener la labor de la reconstrucción que había iniciado su predecesor Koresh, cumpliendo la profecía de Jeremías sobre la restauración de Jerusalem. ¿Es posible que la razón por la cual el rey Asuero estaba organizando un festival tan grandioso era porque él creía que la profecía de Jeremías sobre el regreso de los judíos del exilio ahora había resultado ser falsa?

Yirmeyahu (Jeremías) 29: 10-14
10 Porque así dice Yahweh: Después de que se completen setenta años en Babilonia, Yo los visitaré y cumpliré Mi buena palabra hacia ustedes, y haré que regresen a este lugar (Jerusalem).
11 Porque yo sé los pensamientos que tengo acerca de ustedes, dice Yahweh, pensamientos de paz y no del mal, para darles un futuro y esperanza.
12 Entonces me invocarán e vendrán, y orareis a mí, y los escucharé.
13 Y me buscarán y me encontrarán, cuando me busquen de todo corazón.
14 Y seré encontrado por ustedes, dice Yahweh, y los traeré de regreso del cautiverio; Los reuniré de todas las naciones y de todos los lugares donde los he expulsado, dice Yahweh, y los llevaré al lugar del cual los tomé para llevarlos al cautiverio.

Jeremías había profetizado que los judíos estarían en el exilio durante setenta años luego de la destrucción del primer templo. Sin embargo, ¿es posible que el rey Asuero haya creído erróneamente que los setenta años habían comenzado antes, cuando el rey Nabucodonosor ascendió a su trono? Si es así, y el rey Asuero creyó erróneamente que los setenta años de la profecía de Jeremías ya estaban completos, entonces habría visto que acababa de detener la restauración del Templo, y la mayoría de los judíos permanecían en el exilio. ¿Podría esto haber llevado al rey Asuero a creer que la profecía de Jeremías era falsa, y que, por lo tanto, Yahweh Elohim estaba muerto? ¿Podría ser esta la razón de su fiesta?

Después de la celebración de seis meses, el rey Asuero celebró otro festival que duró siete días. Durante este festival, el rey sirvió bebidas en recipientes de oro que eran diferentes entre sí.

Ester 1: 5-7
5 Y cuando su cumplieron estos días, el rey hizo una fiesta que duró siete días para todas las personas que estaban presentes en Susa, la ciudadela, desde el grande hasta el pequeño, en el patio del jardín del palacio del rey.
6 Había cortinas blancas y azules de lino sujetas con cuerdas de lino fino y púrpura sobre varillas de plata y columnas de mármol; y los sofás eran de oro y plata sobre un pavimento de mosaico de alabastro, turquesa y mármol blanco y negro.
7 Y sirvieron bebidas en vasos de oro, cada baso es diferente del otro, con vino real en abundancia, según la generosidad del rey.

Si estos fueron los mismos vasos del Templo, con los que el rey Belsasar había celebrado anteriormente (arriba), entonces el propósito del rey Asuero probablemente era celebrar el fin de los judíos como un pueblo apartado para Yahweh, y denigrar los vasos del Templo. Si fue así, Yahweh no acabó en ese momento con la vida del Rey Asuero como lo había hecho con el Rey Belsasar. Más bien, Yahweh tenía en mente un poco de justicia poética irónica, porque, aunque el rey Asuero era antisemita, el pronto se casaría con la Judía Ester y engendraría a Darío el Persa a través de ella.

Luego de emborracharse con vino, el Rey Asuero llamó a su bella esposa Vashti (cuyo nombre significa, “Y beber”), para mostrar su figura a los otros líderes de su reino. Vashti se negó a ser humillada de esta manera; pero esto solo logró enfurecer al rey Asuero, quien comenzó a buscar un reemplazo para su reina.

Ester 2: 1-4
1 Después de estas cosas, cuando la ira del rey Asuero había cesado, recordó a Vashti, y de lo que ella había hecho, y lo que se había decretado contra ella.
2 Entonces los siervos del rey que lo atendían dijeron: “Que se busquen para el rey bellas jóvenes vírgenes;
3 y el rey nombre oficiales en todas las provincias de su reino, para que reúnan en la ciudadela de Susa a todas las bellas jóvenes vírgenes, en las habitaciones de las mujeres, bajo la custodia de Hegai, el eunuco del rey, custodio de las mujeres. Y que se les den los preparativos de belleza.
4 Y la joven que agrade al rey sea reina en lugar de Vashti”. Esto agradó al rey, y así lo hizo.

Aquí entra en la historia Mordekai, un judío de la tribu de Benjamín, a quien algunos eruditos creen que estaba relacionado con el rey Shaul, hijo de Kish; y también entra en la historia su hermosa hija adoptiva Hadassah, también llamada Ester (es decir, Ishtar). Trayendo a Ester al palacio del rey, Mordekai le dice que no le hable a nadie que ella es judía.

Ester 2: 5-11
5 En la ciudadela Susa, había un judío que se llamaba Mordekai, hijo de Yair, hijo de Simei, hijo de Cis, benjamita.
6 Cis había sido llevado de Jerusalén con los cautivos que habían sido capturados con Jeconías, rey de Judá, a quien Nabucodonosor el rey de Babilonia había llevado cautivo.
7 Y Mordekai había criado a Hadassah, es decir, Ester, la hija de su tío, porque no tenía padre ni madre. La joven mujer era de hermoso aspecto y hermosa. Cuando su padre y su madre murieron, Mordekai la tomó como su propia hija.
8 Y sucedió que cuando se oyó el mandato y el decreto del rey, y se juntaron muchas jóvenes en la ciudadela de Susa, bajo la custodia de Hegai, también se llevó a Ester al palacio del rey, al cuidado de Hegai, el custodio de las mujeres.
9 Y la joven agradó a sus ojos, y ella obtuvo su favor; así que rápidamente le dio sus preparados de belleza, además de su asignación, además se le proporcionaron siete sirvientas selectas del palacio del rey, y él la trasladó a ella y a sus sirvientas al mejor lugar de la casa de las mujeres.
10 Ester no había revelado su pueblo ni su linaje, porque Mordekai le había encargado que no lo revelara.
11 Y todos los días Mordekai se paseaba frente al patio de los aposentos de mujeres, para enterarse del bienestar de Ester y de lo que le estaba sucediendo.

De acuerdo con los estándares mundiales, el pueblo judío nunca había tenido un mejor momento, ya que Mordekai era un funcionario gubernamental de alto rango, y su hija estaba a punto de convertirse en la reina del imperio más poderoso del mundo. Como veremos más adelante, el rey debía decretar un festival en el nombre de Ester (es decir, Ishtar/Pascua). Sin embargo, si Mordekai y Ester fueran realmente tan buenos judíos, Entonces, ¿por qué ninguno de los dos regresó a la Tierra de Israel cuando Yahweh les dio la oportunidad bajo el Rey Koresh (Ciro)? ¿Por qué Mordekai consideraría arreglar un matrimonio entre su hija y un pagano como el rey Asuero? ¿Y por qué ella lo consentiría? Por qué, además, tenemos que tomar en cuenta el hecho de que Ester no se sentía segura en declarar su nacionalidad.

Ester 2: 16-20
16 Entonces Ester fue llevada al rey Asuero, en su palacio real, en el décimo mes, que es el mes de Tebeth (Tevet), en el séptimo año de su reinado.
17 El rey amó a Ester más que a todas las otras mujeres, y ella obtuvo gracia y favor en sus ojos, más que todas las otras vírgenes; así que él puso la corona real sobre su cabeza y la hizo reina en lugar de Vashti.
18 Entonces el rey hizo una gran fiesta, “la fiesta de Ester”, para todos sus funcionarios y sirvientes; y condonó tributos en las provincias y dio regalos según la generosidad del rey.
19 Cuando las vírgenes se reunieron por segunda vez, Mordekai estaba sentado a la puerta del rey.
20 Y Ester no había revelado a su linaje ni su pueblo, tal como Mordekai le había recomendado, porque Ester obedeció la orden de Mardoqueo como cuando era criada por él.

Mordekai se sentaba en la puerta del rey; y, un día, mientras estaba allí sentado, escuchó a dos de los guardias del palacio conspirar para matar al rey Asuero. Mordekai le dijo a Ester, y ella le dijo a su esposo el rey, y la lealtad de Mordekai fue registrada en las crónicas reales.

Ester 2: 21-23
21 En aquellos días, mientras Mordekai estaba sentado en la puerta del rey, dos de los eunucos del rey, Bigtan y Teresh, porteros, llenos de ira intentaron poner las manos sobre el rey Asuero.
22 Entonces Mordekai supo sobre el asunto, y le dijo a la reina Ester, y Ester informó al rey en nombre de Mordekai.
23 Y cuando se hizo la investigación del asunto, se confirmó, y ambos fueron ahorcados en una horca; y quedo escrito en el libro de las crónicas en presencia del rey.

Sin embargo, curiosamente Mordekai no fue recompensado por esto. Comúnmente los Reyes confían en los consejos de sus súbditos para mantenerse a salvo y para retener su poder. Sin embargo, por alguna razón, el rey nunca recompensó a Mordekai por informarlo.

Hasta ahora, la historia no es una de santidad, sino de comportamiento profano. Solo 42.000 de los muchos millones de judíos que vivían en Babilonia habían elegido regresar a su hogar en la tierra de Yahweh cuando tuvieron la oportunidad de hacerlo. En cambio, la mayoría de los judíos, incluidos el héroe y la heroína de nuestra historia, se había quedado en Babilonia. Se estaban casando con la población local, e incluso se estaban preparando para unirse en matrimonio con los linajes paganos (reales). Sin embargo, a pesar de todo el comportamiento profano, Mordekai nunca perdió su identidad como israelita. En Ester capítulo tres, vemos que Mordekai se negó a inclinarse ante un alto funcionario del gobierno llamado Amán, tal vez fue porque era descendiente de Agag, rey de Amalec.

Ester 3: 1-7
1 Después de estas cosas, el rey Asuero promovió a Amán, hijo de Hamedata, el agagita, y lo ascendió y puso su puesto sobre todos los príncipes que estaban con él.
2 Y todos los siervos del rey que estaban a la puerta del rey se inclinaron y rindieron homenaje a Amán, porque así lo había mandado el rey acerca de él. Pero Mordekai no se inclinó ni le rindió homenaje.
3 Entonces los siervos del rey, que estaban en la puerta del rey, dijeron a Mordekai: ¿Por qué transgredes la orden del rey?
4 Y aconteció que, cuando le hablaban todos los días y él no los escuchaba, se lo contaron a Amán para ver si las palabras de Mordekai se mantendrían; porque Mordekai les había dicho que él era judío.
5 Cuando Amán vio que Mordekai no se inclinaba ni le rendía homenaje, Amán se llenó de ira.
6 Pero él consideró como poca cosa tomar solo a Mordekai, porque le habían revelado el pueblo de Mordekai. En lugar de ello, Amán trató de destruir a todos los judíos, el pueblo de Mordekai, que estaban en todo el reino de Asuero.
7 En el primer mes, que es el mes de Nisán, en el año duodécimo del rey Asuero, echaron Pur (es decir, la suerte) delante de Amán, para determinar el día y el mes (de la destrucción de Israel), hasta que cayó en el duodécimo mes, que es el mes de Adar.

Aunque el nombre de Yahweh nunca es mencionado en el Libro de Ester, y aunque Mordekai no se haya separado (santificado) completamente, Mordekai todavía se consideraba a sí mismo un judío. Tal como el rey Shaúl, hijo de Cis, había matado a Agag, rey de Amalec (primer Samuel 15), Mordekai, de la casa de Cis, se rehusó a inclinarse ante el hijo de un amalecita. Esto llenó a Amán con tal ira que decidió que no estaría contento solo con destruir a Mordekai, sino que a todos los judíos en el imperio.

Ester 3: 8-11
8 Entonces Amán le dijo al rey Asuero, “Hay un pueblo esparcido y disperso entre los pueblos en todas las provincias de tu reino. Sus leyes son diferentes de todos los demás pueblos, y no cumplen las leyes del rey. Por lo tanto, no es apropiado que el rey los deje vivir.
9 Si le place al rey, que se escriba un decreto para que sean destruidos, y pagaré diez mil talentos de plata en manos de aquellos que hacen el trabajo,
para llevarlos a los tesoros del rey”.
10 Entonces el rey tomó su anillo de sellado de su mano y se lo dio a Amán, el hijo de Hamedata el Agagita, enemigo de los judíos.
11 Y el rey dijo a Amán: “El dinero y el pueblo se te dan, para que hagas con ellos lo que te parezca bien”.

No mucho antes de esto, la situación había parecido muy buena para el pueblo judío, al menos según los estándares del mundo. Sin embargo, ahora parecía muy mala. Primero el rey Asuero había ordenado a los judíos en Israel que dejaran de reconstruir el templo, y ahora él consintió en el exterminio de todos los judíos. De hecho, consintió completamente, porque normalmente cuando un rey otorga un favor a un decreto, revisa cuidadosamente la legislación antes de colocar su señal de sello en él. Sin embargo, en este caso, simplemente al escuchar la sugerencia de Amán, de que los judíos deberían ser asesinados, el rey Asuero le entregó su anillo de sellado. Por lo tanto, un día antes de la Pesaj (Pascua), el día trece del primer mes, se promulgó la orden del rey de que todos los judíos fueran asesinados once meses después, el día trece del duodécimo mes.

Ester 3: 12-15
12 Entonces los escribas del rey fueron llamados el día trece del primer mes, y fue escrito un decreto de acuerdo con todo lo que mandó Amán a los sátrapas del rey, a los gobernadores que estaban sobre cada provincia, a los funcionarios de todos los pueblos, a cada provincia según su escritura, y a cada pueblo en su idioma, en el nombre del rey Asuero, fue escrito y sellado con el anillo de sello del rey.
13 Y las cartas fueron enviadas por mensajeros a todas las provincias del rey, para destruir, matar y aniquilar a todos los judíos, jóvenes y viejos, niños pequeños y mujeres, en un día, el día trece del duodécimo mes, que es el mes de Adar, y saquear sus posesiones.
14 Una copia del documento debía ser emitida como ley en cada provincia, publicado para todos los pueblos, para que estuvieran preparados para ese día.
15 Los mensajeros salieron, apresurados por orden del rey; y el decreto fue proclamado en Susa, la ciudadela. Entonces el rey y Amán se sentaron a beber, pero la ciudad de Susa quedó perpleja.

Al enterarse del decreto, Mordekai hizo algo que no tiene sentido para la mente natural (porque solo tiene sentido en lo espiritual): se vistió de cilicio y salió a la mitad de la ciudad para gritar.

Ester 4: 1-4
1 Cuando Mordekai se enteró de todo lo sucedido, rasgó sus vestidos, se vistió de cilicio y ceniza, y salió por la mitad de la ciudad. Gritando con gran amargura.
2 Llegó hasta el frente de la puerta del rey, porque nadie podía entrar por la puerta del rey vestido de cilicio.
3 Y en cada provincia donde el mandamiento y el decreto del rey llegaron, hubo gran luto entre los judíos, con ayuno, llanto y lamentaciones; y cilicio y cenizas llegó a ser la cama de muchos.
4 Entonces las doncellas y los eunucos de Ester vinieron y le dijeron, y la reina se estremeció en gran manera. Luego ella envió vestidos para vestir a Mardoqueo y quitarle su saco, pero él no lo aceptó.

Los rabinos enseñan que el Festival de Purim es realmente acerca del arrepentimiento, y en confiar en Yahweh en lugar de confiar en nuestra propia mano fuerte. Hasta este punto, mientras Mordekai se ha mantenido básicamente leal a su pueblo, él también ha estado “en el mundo”. Él no ha apreciado la tierra de Yahweh, o a su templo, sino que ha elegido permanecer en el Exilio, al servicio de un gobierno antisemita, incluso consintiendo que su hija se case con un emperador pagano y antisemita. Sin embargo, ahora que su emperador decretó que tanto él como su pueblo serán exterminados, Mordekai cambia. Se da cuenta de que no puede salvarse por su propia mano fuerte, y entonces su comportamiento refleja este conocimiento. En lugar de hacer lo “sensato” de ir y hablar con su hija la reina, Mordekai se puso ropa de sacos, para no poder entrar al palacio real. Entonces él gritó en las calles, incluso se negó a ponerse ropa normal (lo que le permitiría hablar cara a cara con su hija). Aunque el nombre de Yahweh nunca se menciona en este libro, parece claro que Mordekai sabe que solo la mano de Yahweh puede salvarlos.

El comportamiento de Mordekai no tiene sentido para la mente natural; pero en términos bíblicos, Mordekai está empezando a tener un sentido perfecto. Se viste de tal manera que deja perfectamente en claro que se ha dado cuenta de que no puede rescatarse a sí mismo ni a su gente con su propio poder y fuerza. En cambio, demuestra que su vida y la vida de su pueblo dependen por completo del favor inmerecido de Yahweh: ese es el punto principal. Sin embargo, debemos notar que una vez que Mordekai ha hecho esto, continúa haciendo lo poco que puede, enviando un mensaje a Ester a través de uno de los eunucos.

Ester 4: 5-9
5 Entonces Ester llamó a Hatac, uno de los eunucos del rey a quien había designado para que la atendiera y ella le dio una orden acerca de Mordekai, para saber qué sucedía y porqué.
6 Entonces Hatac salió a Mordekai, en la plaza de la ciudad que estaba frente a la puerta del rey.
7 Y Mardoqueo le contó todo lo que le había sucedido, y la suma de dinero que Amán había prometido pagar a los tesoros del rey para destruir a los judíos.
8 También le dio una copia del decreto escrito que fue dado en Susa para su destrucción, para que se lo mostrara a Ester y le informara, y para que le encargara entrar al rey para suplicarle e interceder por su pueblo.
9 Entonces Hatac volvió y le dijo a Ester las palabras de Mordekai.

Ester responde que no puede ir a ver al rey, porque los que entran a su presencia sin su invitación deben morir, a menos que el rey tome medidas para detener la ejecución extendiéndole su cetro real.

Ester 4: 10-12
10 Entonces Ester dijo a Hatac, ve a Mordekai y dile:
11 “Todos los siervos del rey y la gente de las provincias del rey saben que cualquier hombre o mujer que entre en el patio interior del rey, sin haber sido llamado, tiene una sola ley: ha de morir, excepto aquel a quien el rey le extienda su cetro de oro, para que pueda vivir. Sin embargo, yo misma no he sido llamada para ir al rey en estos treinta días”.
12 Entonces dijeron las palabras de Ester a Mordekai.

Mordekai responde que debe darse cuenta de que no sobrevivirá solo porque está casada con el rey. Luego él le recuerda que Yahweh predestina todas las cosas, y le propone que Yahweh puede haberla hecho reina para que ella pueda jugar su parte en la liberación que dará Yahweh en esta crisis actual.

Ester 4: 13-14
13 Y Mordekai le dijo que respondiesen a Ester: “No pienses en tu corazón que escaparás en el palacio real más que todos los demás judíos.
14 Porque si permaneces en completo silencio en este momento, surgirá alivio y liberación para los judíos de otro lugar, pero tú y la casa de tu padre perecerán. Y ¿quién sabe si llegaste a al reino para un momento como este?

Ester responde a Mordekai que ordené a todos los judíos, en todo el Imperio, que no coman ni beban durante tres días y tres noches, lo cual, sorprendentemente, significa que estarán ayunando durante Pesaj (aunque la Torah le ordena a Israel que participe del cordero de Pesaj en ese día). Luego ella irá al rey Asuero; y si ella perece, entonces ella perecerá.

Ester 4: 15-17
15 Entonces Ester les dijo que respondieran a Mordekai:
16 “Ve, y reúne a todos los judíos que están presentes en Susa, y ayunen por mí, no coman ni beban por tres días, ni de noche ni de día. Mis doncellas y yo también ayunaremos. Luego iré al rey, aún que es contra la ley, y si perezco, ¡perezca!
17 Entonces Mardoqueo se fue, e hizo conforme a todo lo que Ester le había encomendado.

Una vez más, los rabinos argumentan que al pedir a todo Israel que ayunara en Pesaj (y también por ayunar ella misma), Ester está demostrando su comprensión de cuán completamente dependientes son todos ellos del favor de Yahweh. Israel no solo violará la Torah, sino que, normalmente, una novia comería y bebería antes de ir a ver a un rey que la eligió por su belleza, para lucir de la mejor forma posible. Sin embargo, al ayunar tres días ella no se vería mejor; y todos sus destinos estarían en las manos de Yahweh.

Después de ayunar y orar, Ester entra a la presencia del rey al tercer día. El rey, al darse cuenta de que ella no habría arriesgado su vida por una audiencia a menos que fuera realmente importante, le pregunta por qué ha venido. Ella responde, pidiéndole al rey que venga a un banquete en su lugar (en el cual había vino), tal vez para ponerlo de mejor estado anímico y se vuelva más agradable. Curiosamente, ella también le pide al rey que traiga a Amán, lo cual el rey hace.

Ester 5: 1-8
1 Y aconteció al tercer día que Ester se puso sus ropas reales y se paró en el patio interior del palacio del rey, frente a la cámara real, mientras el rey estaba sentado en su trono real en la casa real, frente a la entrada del palacio.
2 Y sucedió que, cuando el rey vio a la reina Ester de pie en el patio, ella halló gracia ante sus ojos, y el rey le extendió a Ester el cetro de oro que tenía en la mano. Entonces Ester se acercó y tocó la parte superior del cetro.
3 Y el rey le dijo: “¿Qué deseas, reina Ester? ¿Cuál es tu petición? ¡hasta la mitad del reino se te dará!
4 Entonces Ester respondió: “Si le place al rey, que el rey venga hoy con Amán al banquete que le he preparado”.
5 Entonces el rey dijo: “Traigan pronto a Amán, para que se haga lo que ha dicho Ester”. Entonces el rey y Amán fueron al banquete que Esther había preparado.

En este banquete de vino, el rey se dio cuenta de que Ester no habría arriesgado su vida al entrar en su presencia a menos que sintiera que era realmente importante, por esto el Rey Asuero le pregunta nuevamente a Ester qué es lo que quiere.

6 En el banquete de vino, el rey dijo a Ester: “¿Cuál es tu petición? Se te concederá. Y ¿Cuál es su pedido?, ¡hasta la mitad del reino se te concederá!”
7 Entonces Ester respondió y dijo: “Mi petición y pedido es este:
8 Si he hallado gracia a los ojos del rey, y si le place al rey conceder mi petición y cumplir mi solicitud, entonces que el rey y Amán vengan al banquete que les prepararé, y mañana haré lo que el rey ha dicho”.

Todavía sin darse cuenta de que la Reina Ester es judía, y aún sin darse cuenta de que ella busca anular su malvado plan, Amán se va de su fiesta de vino con buen ánimo. Sin embargo, al encontrarse con Mordekai en la puerta del rey, y ver que aún ahora Mordekai todavía se niega a inclinarse ante él. Ventila su ira a su esposa, y ella sugiere a Amán que haga una horca de unos cincuenta codos de altura (aproximadamente veintitrés metros de alto), sobre la cual debía ahorcar a Mordekai.

Ester 5: 9-14
9 Y salió Amán aquel día contento y alegre de corazón; pero cuando Amán vio a Mordekai en la puerta del rey, y que no se levantaba ni temblaba delante de él, se llenó de ira contra Mordekai.
10 Sin embargo, Amán se contuvo y se fue a su casa, y envió a llamar a sus amigos y a su esposa Zeres.
11 Entonces Amán les contó acerca de la gloria de sus riquezas, la multitud de sus hijos, y todo cuanto el rey le había engrandecido, y la forma en que lo había honrado por sobre los oficiales y servidores del rey.
12 Además, Amán dijo: “Además de esto, la reina Ester no invitó a nadie más que a mí a entrar con el rey en el banquete que ella preparó, y mañana otra vez seré invitado por ella, junto al rey.
13 Sin embargo, todo esto no me sirve de nada cada vez que veo al judío a Mordekai sentado a la puerta del rey”.
14 Entonces su mujer Zeres y todos sus amigos, le dijeron: “Haz una horca de cincuenta codos de altura, y por la mañana sugiérele al rey que cuelgue a Mordekai, y luego ve alegremente con el rey al banquete”. Y esto le agrado a Amán, así que hizo la horca.

Repito nuevamente, el nombre de Yahweh nunca se menciona en el Libro de Ester. Sin embargo, se produce una milagrosa serie de coincidencias que solo pudieron coordinarse en las alturas. La noche antes del banquete, el rey Asuero no pudo dormir. Curiosamente, ordena que le lean las crónicas reales, y descubre que no se hizo nada para honrar a Mordekai después de haberse puesto en peligro al advertir al rey de la conspiración para asesinarlo.

Ester 6: 1-12
1 Aquella noche el rey no pudo dormir. Entonces le ordenó a uno traer el libro de los registros de las crónicas; y fueron leídos delante del rey.
2 Y se encontró escrito que Mordekai había hablado de Bigtan y Teresh, dos de los eunucos del rey, los porteros que habían tratado de poner las manos sobre el rey Asuero.
3 Entonces el rey dijo: “¿Qué honor o dignidad le fue otorgado a Mordekai por esto?” Y los siervos del rey que lo atendían dijeron:
“No se hizo nada por él”.

¿Qué haría que un rey pierda el sueño? El Libro de Ester no nos dice la razón, sino que requiere que “leamos entre líneas”. Los reyes dependen de “información privilegiada” para mantener el poder y el control de su reino, y la tradición nos dicen que el rey puede haber estado preocupado porque sus súbditos habían dejado de proporcionarle información adecuada. ¿Es posible que el rey preguntándose por qué estaba pasando esto, estaba consultado sus crónicas en un esfuerzo por descubrir la razón?; y qué ¿al inspeccionar las crónicas, el rey se haya dado cuenta de que no se había hecho nada para honrar a Mordekai por su lealtad? Este punto habría presentado un gran problema para el rey, porque la gente podría haber razonado que no valía la pena el esfuerzo de alertar al rey sobre complots contra su vida (porque solo había riesgo y no recompensa), Y esto podría conducir a su caída, e incluso a su muerte. Si ese fuera el caso, entonces la mejor solución sería que el rey hiciera “una demostración pública” en breve de que esto solo había sido un descuido; y que el Rey Asuero realmente tenía la intención de recompensar a aquellos que tomarán riesgos en su nombre.

4 Entonces el rey dijo: “¿Quién está en el patio?” Y Amán acababa de entrar en el patio exterior del palacio del rey para proponer al rey que colgara a Mordekai en la horca que él había preparado para él.
5 Los siervos del rey respondieron: “Amán está aquí, de pie en el patio”. Y el rey dijo: “Que entre”.
6 Y entró Amán, y el rey le preguntó: ¿Qué se hará por el hombre a quien el rey quiere honrar?
Y Amán pensó en su corazón: “¿A quién se deleitaría el rey honrar más que a mí?”
7 Y Amán respondió al rey: “Para el hombre a quien el rey quiere honrar,
8 Permita que traigan un vestido real que el rey haya usado, y el caballo en el que el rey monta, y sea puesta una corona real sobre su cabeza.
9 Luego entréguese este manto y el caballo en manos de uno de los príncipes más nobles del rey, para que vista al hombre a quien el rey quiere honrar. Luego paséenlo a caballo por la plaza de la ciudad, y proclamen delante de él: “¡Así se hará al hombre a quien el rey desea honrar!”
10 Entonces el rey le dijo a Amán: “Date prisa, toma la túnica y el caballo, y haz como has sugerido, y hazlo con el judío Mordekai, que está sentado en la puerta del rey. No dejes de lado nada de lo que has dicho”.
11 Entonces Amán tomó el manto y el caballo, y vistió a Mordekai, y lo paseó a caballo por la plaza de la ciudad, y proclamó delante de él: “Así se hará al hombre a quien el rey desea honrar”.
12 Después Mordekai volvió a la puerta del rey. Pero Amán se apresuró a su casa, de luto y con la cabeza cubierta.

También ahora podremos conjeturar la razón de por qué la Reina Ester no le había hecho al Rey Asuero su petición de inmediato, aunque fuera lo suficientemente importante como para arriesgar su vida. Quizás también necesitaba cierta seguridad de que su petición y sus solicitudes serían escuchadas, a la luz del hecho de que el rey había estado bebiendo anteriormente con Amán. Sin embargo, ahora que ve a Mordekai siendo honrado públicamente, parece más seguro hacer su petición.

Ester 6: 13-14
13 Y Amán le dijo a su esposa Zeres y a todos sus amigos todo lo que le había acontecido, sus sabios y su esposa Zeres le dijeron: “Si Mordekai, ante quien has comenzado a caer, es descendiente judío, no prevalecerás contra él, sino ciertamente caerás ante él”.
14 Mientras aún hablaban con él, vinieron los eunucos del rey, y se apresuraron a llevar a Amán al banquete que Ester había preparado.

El Libro de Ester nos da muchas pistas, pero aun así nos pide hacer un trabajo investigativo por nosotros mismos. ¿Podría ser que la razón por la cual Ester invitó originalmente a Amán al banquete fue para darle una falsa sensación de seguridad, de modo que se confiara demasiado y mostrara alguna debilidad que luego pudiera ser explotada para salvar a los judíos? ¿Podría ser que lo que realmente quería era más visibilidad sobre él? Aún consciente de que Ester no hubiera arriesgado su propia vida si fuera muy importante, nuevamente el rey Asuero le pregunta a su querida reina cuál es el asunto tan importante para ella.

Ester 7: 1-6
1 Entonces el rey y Amán fueron a cenar con la reina Ester.
2 Y en el segundo día, en el banquete de vino, el rey otra vez le preguntó a Ester: “¿Cuál es tu petición, reina Ester?” Se te concederá. ¿Y cuál es tu pedido?, ¡hasta la mitad del reino se te concederá!”
3 Entonces la reina Esther respondió y dijo: “Si he hallado gracia delante de ti, oh rey, y si le place al rey, que mi vida me sea dada por mi petición, y mi pueblo por mi pedido.
4 Porque hemos sido vendidos, mi pueblo y yo, para ser destruidos, para ser muertos, y para ser aniquilados. Si hubiéramos sido vendidos para ser esclavos y esclavas, habría callado, aunque el enemigo nunca podría compensar la pérdida del rey”.
5 Entonces el rey Asuero respondió y le dijo a la reina Ester: “¿Quién es él y dónde está aquel que ha ensoberbecido su corazón para hacer tal cosa?”
6 Y Ester dijo: ¡El adversario y enemigo es este malvado Amán! Así que Amán se llenó de terror delante del rey y de la reina.

Después de que el rey hubo honrado públicamente a Mordekai, Ester se sintió lo suficientemente segura para divulgar su verdadera nacionalidad, así como la razón por la cual arriesgó su vida. En los confines privados del festival que ella había preparado, al rey le quedó claro que Amán estaba intentando exterminar a su reina elegida, así como a Mordekai, quien arriesgó su vida por él. En este punto, mientras Amán intentaba salir de la situación, las cosas solo empeoraron para él.

Ester 7: 7-10
7 Entonces se levantó el rey del banquete de vino en su ira y entró en el jardín del palacio; pero Amán se quedó frente a la reina Ester, suplicando por su vida, porque vio que se determinó el mal en su contra por el rey.
8 Cuando el rey regresó del jardín del palacio al lugar del banquete de vino, Amán se había caído sobre el lecho donde estaba Ester. Entonces el rey dijo: «¿Acaso también violaras a la reina mientras yo estoy en la casa?» Cuando la palabra salió de la boca del rey, cubrieron la cara de Amán.
9 Y Harbona, uno de los eunucos, dijo al rey: ¡Mire, la horca de cincuenta codos de altura que Amán hizo para Mordekai, que habló por el bien del rey, está parada en la casa de Amán! Entonces el rey dijo: “¡Colgarlo en él!”
10 Entonces colgaron a Amán en la horca que él había preparado para Mordekai. Entonces se aplacó la ira del rey.

Entonces, después de que se reveló al rey que Mordekai fue el hombre que crio a la reina, el antiguo rey antisemita Asuero le da su sello a Mordekai, convirtiéndolo en el segundo al mando de su reino. Luego la reina Ester le ruega al rey con lágrimas que perdone su vida, y la vida de su pueblo.

Ester 8: 1-8
1 En ese día, el rey Asuero dio a la reina Ester la casa de Amán, el enemigo de los judíos. Y Mordekai vino delante del rey, porque Ester le había contado que él estaba emparentado con ella.
2 Entonces el rey se quitó el anillo que había recobrado de Amán, y se lo dio a Mordekai; y Ester puso a Mordekai sobre la casa de Amán.
3 Y Ester volvió a hablar con el rey, y cayó a sus pies y le imploró con lágrimas que contrarrestara el mal de Amán el Agagita y el plan que había ideado contra los judíos.
4 Entonces el rey extendió el cetro de oro hacia Ester. Entonces Ester se levantó y se paró delante del rey,
5 y dijo: “Si le place al rey, y si he hallado gracia ante sus ojos y la proposición parece correcta para el rey y soy agradable en sus ojos, que se escriba para revocar las cartas ideadas por Amán, el hijo de Hamedata el Agagita, que él escribió para aniquilar a los judíos que están en todas las provincias del rey.
6 Porque ¿cómo podré soportar ver el mal que vendrá a mi pueblo? ¿Y cómo podré soportar ver la destrucción de mi parentela?
7 Entonces el rey Asuero dijo a la reina Ester y al judío Mordekai: “Ciertamente, he dado a Ester la casa de Amán, y lo han colgado en la horca, porque él trató de poner su mano sobre los judíos.
8 Escriban ustedes mismos un decreto concerniente a los judíos, como bien les parezca, en nombre del rey, y séllenlo con el anillo del rey; porque todo lo que está escrito en el nombre del rey y sellado con el anillo de sello del rey, no puede ser revocado”.

Poco después de Pentecostés, los mensajeros salieron con un nuevo decreto, anulando el mal anterior, y declarando que los judíos podían defenderse contra cualquiera que los atacara ese día.

Ester 8: 10-12
10 Y él escribió en el nombre del rey Asuero, y lo selló con el anillo de sello del rey, y enviando cartas por mensajeros a caballo, montando en corceles reales criados de rápidos corceles.
11 Mediante estas cartas, el rey permitía que los judíos que se encontraban en cada ciudad se reunieran y protegieran sus vidas. Para destruir, matar, y aniquilar a todos los ejércitos de cualquier pueblo o provincia que los atacaran, tanto a niños pequeños como a mujeres, y saquearán sus posesiones,
12 en un mismo día, en todas las provincias del rey Asuero, en el decimotercer día del duodécimo mes, que es el mes de Adar.

Cuando llegó el decimotercer día del duodécimo mes, los enemigos de los judíos fueron dominados.

Ester 9: 1
1 Y en el mes duodécimo, es decir, el mes de Adar, el día trece, llegó el momento en que fuera ejecutado la ordenanza y el decreto del rey. El día en que los enemigos de los judíos esperaban enseñorearse de ellos, ocurrió lo contrario, ya que los mismos judíos se enseñorearon de quienes los odiaban.

Los diez hijos de Amán también fueron ejecutados.

Ester 9: 6-14
6 Y en Susa, la ciudadela, los judíos mataron y destruyeron a quinientos hombres.
7 También mataron a Parsandata, y a Dalfon, y a Aspata,
8 y a Porata, y a Adalia, y a Aridata,
9 y a Parmasta, y a Arisai, y a Aridai y a Vajezata.
10 los diez hijos de Amán hijo de Hamedata, el enemigo de los judíos; pero no echaron mano en su botín.
11 Ese día, el número de aquellos que fueron asesinados en Susa, la ciudadela, fue llevado ante el rey.
12 Y el rey dijo a la reina Ester: Los judíos mataron y destruyeron a quinientos hombres en la ciudadela de Susa, y a los diez hijos de Amán. ¿Qué habrán hecho en el resto de las provincias del rey? Ahora, ¿Cuál es tu petición? se te concederá. ¿O cuál es tu pedido adicional? Será hecho”.
13 Entonces Ester dijo: “Si le place al rey, que se les conceda a los judíos que están en Susa hacer otra vez mañana según el decreto de hoy, y que los diez hijos de Amán sean ahorcados en la horca”.
14 Entonces el rey ordenó que esto se hiciera; el decreto fue emitido en Susa, y ahorcaron a los diez hijos de Amán.

En el versículo trece, Ester le pidió al rey que permitiera que los judíos se defendieran de sus enemigos una vez más (el día catorce del mes). Sin embargo, Ester también pidió que ahorquen a los diez hijos de Amán, a pesar de que ya estaban muertos (e incluso enumerados por nombre en los versículos siete al nueve). ¿Podría ser que la razón por la que Ester quería colgar sus cadáveres al sol era, a raíz de la orden anterior de Amán, para dejar perfectamente claro que nadie puede perseguir a los judíos con seguridad en el imperio del rey Asuero? Si esta cronología es precisa, algunos de los judíos terminaron de defenderse el día trece del mes, mientras que otros necesitaron un día extra.

Ester 9: 15-17
15 Y los judíos que estaban en Susa se juntaron nuevamente el día catorce del mes de Adar y mataron a trescientos hombres en Susa; pero no echaron mano al botín.
16 El resto de los judíos en las provincias del rey se reunieron y defendieron sus vidas, y tuvieron descanso de sus enemigos y mataron a setenta y cinco mil de sus enemigos; pero no echaron mano al botín.
17 Esto fue el día trece del mes de Adar. Y el día catorce del mes descansaron y lo convirtieron en un día de fiesta y alegría.
18 Pero los judíos que estaban en Susa se juntaron el día trece y el catorce; y en el quince del mes descansaron, y lo convirtieron en un día de fiesta y alegría.
19 Por lo tanto, los judíos de las aldeas que habitaban en las ciudades sin muros celebraron el día catorce del mes de Adar con fiesta y alegría, como un día festivo, y para enviarse regalos unos a otros.

Entonces el Libro de Ester informa que, debido a estas cosas, Mordekai y Ester escribieron a su gente, y agregaron a la Torah, ordenando que los días catorce y quince del duodécimo mes (“Adar”) se mantenga como un festival perpetuo, entre todos los judíos para siempre.

Ester 9: 20-26
20 Y Mordekai escribió estas cosas y envió cartas a todos los judíos, cercanos y lejanos, que estaban en todas las provincias del rey Asuero,
21 para establecer entre ellos que deben celebrar anualmente en los días catorce y quince del mes de Adar,
22 como los días en que los judíos tuvieron reposo de sus enemigos, como el mes que se convirtió de tristeza en alegría para ellos, y de luto en día de fiesta; que deberían convertirlos en días de banquete y regocijo, y para enviar regalos los unos a los otros y dádivas a los pobres.
23 Así que los judíos aceptaron la costumbre que habían comenzado, como Mardoqueo les había escrito,
24 porque Amán, hijo de Hamedata el Agagita, el enemigo de todos los judíos, había conspirado contra los judíos para aniquilarlos, y habían echado Pur (es decir, la suerte) para consumirlos y destruirlos;
25 pero cuando Ester vino delante del rey, este ordenó por carta que esta perversa trama que Amán había ideado contra los judíos debería volver sobre su propia cabeza, y que los colgaran a él y a sus hijos en la horca.
26 Así que llamaron Purim a estos días, por el nombre Pur (lote).

Algunos eruditos cuestionan la exactitud del Libro de Ester, por razones que discutiremos un poco más adelante. Sin embargo, incluso si el Libro de Ester no es completamente exacto, aún podemos aprender mucho de él. Por ejemplo, el Rey Asuero estaba solo en el tercer año de su reinado cuando realizó su fiesta de seis meses.

Ester 1: 3-4
3 en el tercer año de su reinado, hizo una fiesta para todos sus funcionarios y siervos; teniendo delante de él a los poderosos de Persia y de Media, los nobles y los príncipes de las provincias,
4 cuando mostró las riquezas de su glorioso reino y el esplendor de su excelente poder por muchos días, ciento ochenta días en total.

Amán echó la suerte (el Pur) en el año duodécimo del reinado del rey Asuero (para ver cuándo los judíos serían más vulnerables y susceptibles de ser atacados).

Ester 3:7
7 En el primer mes, que es el mes de Nisán, en el año duodécimo del rey Asuero, echaron Pur (es decir, la suerte) delante de Amán, para determinar el día y el mes (de la destrucción de Israel), hasta que cayó en el duodécimo mes, que es el mes de Adar.

El nuevo decreto de Ester y Mordekai permitió a los judíos defenderse al final del duodécimo año del rey, que fue tal vez nueve o diez años después de que el rey Asuero originalmente realizó su fiesta. Sin embargo, Daniel nos dice que no fue hasta el primer año del reinado del hijo de Ester, Darío el Medo (que no debe confundirse con Darío el Persa), que los setenta años de exilio (como lo predijo Jeremías) estaban supuestos a terminar.

Daniel 9: 1-3
1 En el primer año de Darío, hijo de Asuero, del linaje de los medos, quien fue hecho rey sobre el reino de los caldeos
2 en el primer año de su reinado, yo, Daniel, entendí por los libros el número de los años especificado por la palabra de Yahweh a través del Profeta Jeremías, que en setenta años habrían de cumplirse las desolaciones de Jerusalem.
3 Entonces puse mi rostro hacia Yahweh Elohim para pedir con oración y súplicas, con ayuno, cilicio y cenizas.

Fue en el segundo año del rey Darío el medo (hijo de Asuero y Ester), que a los que habían regresado a su hogar en la Tierra de Israel se les permitió reanudar el trabajo en el Templo.

Ezra (Esdras) 4:24
24 Así cesó la obra de la casa de Elohim que está en Jerusalén, y esta fue suspendida hasta el segundo año del reinado de Darío, rey de Persia.

Ezra registra cómo aquellos que habían regresado a la Tierra de Israel le escribieron al justo Rey Darío, preguntándole sobre su voluntad en cuanto a la construcción del Templo. El rey Darío, que probablemente sabía que su madre era judía, dio un gran favor a los de la Tierra. Devolvió todas las vasijas del templo e incluso pagó la reconstrucción del Templo a expensas reales.

Ezra 6: 8-10
8 Además, publico un decreto sobre lo que harán por los ancianos de estos judíos, para la reconstrucción de esta casa de Elahá (Elohim): Para que el costo se pague a expensas del rey, de los impuestos de la región más allá del río; estos deben ser entregados inmediatamente a estos hombres, de manera que no se vean obstaculizados.
9 Y lo que sea que necesiten; novillos, carneros y corderos para los holocaustos del Elahá del cielo, y trigo, sal, vino y aceite, de acuerdo con el pedido de los sacerdotes que están en Jerusalem, que se les dé día a día sin falta,
10 para que ofrezcan sacrificios de dulce aroma al Elahá del cielo, y oren por la vida del rey y de sus hijos.

Algunas autoridades rabínicas definen a Amalec como todo aquel que tiene un odio irracional hacia Israel. Además, también nos recuerdan que Yahweh trabaja en patrones, y señalan fuertes paralelos con la Alemania nazi. También trazan paralelos entre los diez hijos de Amán y el titular del New York Times de octubre de 1947:

GOERING ENDS LIFE BY POISON, 10 OTHERS HANGED IN NUREMBERG PRISON FOR NAZI WAR CRIMES; DOOMED MEN ON GALLOWS PRAY FOR GERMANY
(Goering se suicida con veneno, Otros 10 son ahorcados en la prisión de Nuremberg por crímenes de guerra nazis; Hombres son condenados a la horca, rezar por Alemania)

Julius Streicher fue uno de los diez hombres condenados. Según informes, gritó “¡Purimfest 1946!” cuando la puerta de la horca se accionó, como indicando un paralelismo con los diez hijos de Amán siendo ahorcados.

Los diez hombres fueron colgados el 16 de octubre de 1947. En el Calendario Rabínico (que es diferente al Calendario de la Torah) este fue el séptimo día de la Fiesta de los Tabernáculos, que los rabinos llaman Hoshana Rabbah. Los rabinos afirman que Hoshana Rabbah es el día en que Yahweh sella los destinos de los hombres para el próximo año.

Tomando en cuenta que Yahweh está a cargo de todas las cosas, muchas personas ven estos hechos como un apoyo a la idea de que debemos celebrar la Fiesta de Purim. Sin embargo, debemos tener en cuenta que Yahweh no nos ordenó mantener el Calendario Rabínico (que es diferente al calendario que Yahweh nos ordena que mantengamos en Su Torah).

Muchos eruditos ven algunos paralelismos sospechosos entre la Fiesta de Purim y la antigua mitología babilónica. Por ejemplo, los nombres Mordekai y Ester se parecen mucho a los dioses babilonios Marduk e Ishtar (Easter). Además, en la mitología babilónica, Marduk e Ishtar son primos, como Mordekai y Ester en la historia (ver el versículo 2: 7). Marduk era el patrón elohim (d-os) de la capital Babilónica, y Ester es otro nombre para Ishtar (Easter), a quien los babilonios adoraban como la diosa de la fertilidad, y también como “la diosa madre”. Algunos también encuentran sospechoso que el rey Asuero promulgue una fiesta en honor de Ester en el versículo 2:18, y se preguntan si esta es la misma fiesta Easter o Pascua cristiana (Ishtar) que se practica dentro de la cristiandad convencional.

Ester 2:18
18 Entonces el rey hizo una gran fiesta, “la fiesta de Ester”, para todos sus funcionarios y sirvientes; y condonó tributos en las provincias y dio regalos según la generosidad del rey.

Algunos eruditos creen que originalmente Purim se derivó de los ritos babilónicos del Año Nuevo, que existían mucho antes de que los judíos fueran llevados al exilio Babilónico. Muchos de ellos sospechan que el Libro de Ester es una especie de “justificación” para practicar estos rituales babilónicos, al igual que la mitología cristiana intenta justificar la Pascua (Easter) y Navidad. Estos señalan que los componentes básicos de la historia de Ester ocurren en las antiguas celebraciones babilónicas de año nuevo, incluyendo la selección de una nueva reina, el desfile de un hombre común vestido con ropa real, un ayuno y la entrega de regalos.

Además de esto, la cronología en Ester parece apartarse de los registros históricos. Por lo tanto, algunos eruditos alegan que el Libro de Ester no es realmente un documento históricamente preciso, y que no pertenece al canon de las Escrituras. Sin embargo, ese debate es muy complicado y está fuera del alcance de este estudio.

Lo que está dentro del alcance de este estudio presente es afirmar que, si realmente existió una Ester y un Mordekai, y si ellos realmente ordenaron a los judíos celebrar una fiesta llamada Purim, Ester y Mordekai no tendían la autoridad suficiente para agregar días de fiesta a el calendario de Yahweh, ya que Yahweh nos ordenó que no agregáramos a Su palabra.

Devarim (Deuteronomio) 4: 2
2 “No añadirán a la palabra que yo les mando, ni de ella quitarán, para que guarden los mandamientos de Yahweh su Elohim que yo les ordeno”.

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