Chapter 4:

Los Días de Luna Nueva

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Mientras que el calendario Romano-Gregoriano se basa en los movimientos del sol para calcular sus años y meses, el calendario de la Torah se basa en los movimientos de la luna y los ciclos agrícolas en la Tierra de Israel.

En los próximos capítulos discutiremos la forma en que los ciclos agrícolas en la Tierra de Israel se relacionan con el calendario de la Torah, pero primero debemos discutir la importancia de los Días de la Luna Nueva de Yahweh, y los mandamientos que Él quiere que realicemos en ellos.

Cada vez que se encuentre de pie un Templo o Tabernáculo para Yahweh en la Tierra de Israel, se debe hacer un sacrificio diario de dos corderos, junto con su ofrenda vegetal y sus libaciones (ofrendas líquidas)

Bemidbar (Números) 28: 2-3
2 “Manda a los hijos de Israel y diles: Mi ofrenda de comida consumida al fuego en olor grato, tendréis cuidado de ofrecerme en su tiempo señalado.
3 Y les dirás: Esta es la ofrenda encendida que ofrecerás a Yahweh: dos corderos de un año sin defecto, de día en día, como holocausto continuo”.

Además de los dos corderos que Yahweh nos ordena llevar como ofrenda quemada todos los días, Yahweh también ordena a Israel traer dos corderos adicionales en el Shabbat (reposo) semanal (haciendo un total de cuatro, en un día Shabbat normal).

Bemidbar (Números) 28: 9-10
9 “Y en el día Shabbat dos corderos de un año, sin tacha, y dos décimas de un efa de flor de harina amasado con aceite, con su libación.
10 Este es el holocausto de Shabbat en Shabbat, además del holocausto continuo con su libación.

Las ofrendas que se presentarán son aditivas. Además de las ofrendas diarias y/o sabáticas, Yahweh nos dice que traigamos aún más ofrendas el primer día del mes,
que veremos que es el día en que se avista la primera astilla de la luna nueva creciente.

Bemidbar (Números) 28: 11-15
11 “Al comienzo de tus meses presentarás un holocausto a Yahweh: dos toros jóvenes, un carnero, y siete corderos de un año, sin tacha;
12 tres décimas de un efa de flor de harina amasada con aceite como ofrenda por cada becerro; dos décimas de un efa de flor de harina mezclado con aceite como ofrenda por el carnero;
13 y una décima parte de un efa de flor de harina amasado con aceite como ofrenda por cada cordero, como holocausto en olor grato, una ofrenda quemada a Yahweh.
14 Su libación será de medio hin de vino por cada becerro, un tercio de un hin por el carnero, y un cuarto de hin por cada cordero; esta es la ofrenda quemada de cada mes, todos los meses del año.
15 También se ofrecerá un cabrito de las cabras como ofrenda por el pecado a Yahweh, además del holocausto continuo y su libación”.

La razón por la cual Yahweh pide más ofrendas en los días de fiesta es porque hay más visitantes al Templo durante las fiestas de peregrinación: por lo tanto, es necesario que haya más sacerdotes trabajando en el Templo. Y dado que hay más sacerdotes presentes en el Templo en esos días, son necesario más alimentos para sustentarlos a todos ellos.

A veces se piensa que el Día de la Luna Nueva es un ordenado Shabbat de reposo (Shabatón). Sin embargo, si bien hay muchas razones para creer esto, debemos tener en cuenta que la Torah no nos ordena dejar de trabajar en un día común de luna nueva.

Sin embargo, el Día de la Luna Nueva del séptimo mes es diferente. La Luna Nueva del Séptimo Mes se llama Yom Teruah (יוֹם תְּרוּעָה). Aunque técnicamente esta frase se traduce como el “Día del Soplo” o el “Día de Aclamación”, normalmente se llama el “Día de las Trompetas”. En este día, todo Israel debe dejar de hacer su trabajo regular, y reunirse en una apartada (santa) asamblea.

Bemidbar (Números) 29: 1-6
1 “Y en el séptimo mes, el primer día del mes, tendrás una reunión solemne. No harás ningún trabajo habitual. Para ti es un día de soplar (las trompetas) [Teruah/aclamación/soplido].
2 Y ofrecerás un holocausto en olor grato a Yahweh: un toro joven, un carnero, y siete corderos de un año, sin tacha.
3 Su ofrenda de grano será de harina fina amasada con aceite: tres décimas de un efa por el toro, dos décimas por el carnero,
4 y una décima parte por cada uno de los siete corderos;
5 también un cabrito de las cabras como ofrenda por el pecado, para hacer expiación por ti;
6 además del holocausto de luna nueva con su ofrenda de grano, el holocausto regular con su ofrenda de grano, y sus libaciones, según su ordenanza, como olor grato, una ofrenda quemada a Yahweh”.

Observando cuidadosamente el pasaje, veremos una vez más que, si bien el versículo 1 claramente nos dice que no debemos trabajar en la luna nueva del séptimo mes (Yom Teruah), no existe un mandato paralelo para que dejemos de trabajar en los días regulares de la luna nueva.

A veces se usa Amos 8 para argumentar que los Días de la Luna Nueva regulares también se han designado como días de descanso. Sin embargo, como veremos ahora, Amos 8 no está hablando de los días regulares de la luna nueva, sino de Yom Teruah.

Yahweh a menudo usa juegos de palabras, como una especie de parónimo (palabras que se pronuncian similares con diferentes significados). En Amos 8, Yahweh hace un juego de palabras entre la palabra “verano” (keitz, קָיִץ), y “el fin” (ha-ketz הַקֵּץ).

Amos 8: 1-6
1 Así Yahweh Elohim me mostró: He aquí, una cesta de fruta de verano (קָיִץ).
2 Y Él dijo: “Amós, ¿qué ves?” Entonces dije: “Una cesta de fruta de verano”. Entonces Yahweh me dijo: “El fin (הַקֵּץ) ha llegado sobre Mi pueblo Israel. No los toleraré más.
3 Y los cantores del Templo estarán llorando en ese día, dice Yahweh Elohim. Muchos cadáveres en todas partes caerán en silencio.
4 ¡Escuchen esto, ustedes que tragan al necesitado, y destruyen al pobre de la tierra,
5 diciendo: ¿Cuándo pasará la Luna Nueva (el día), para que podamos vender el grano? ¿Y el Shabbat, para que podamos comerciar trigo? Haciendo el efa pequeño y el shekel grande, falsificando las balanzas con engaño,
6 Para comprar a los pobres por dinero, y a los necesitados por un par de sandalias y vender el desecho del grano”

En una lectura ligera, uno podría concluir fácilmente que Yahweh estaba molesto porque su gente compraba y vendía en los días normales de Luna Nueva. Sin embargo, necesitamos entender el juego de palabras que Yahweh hace aquí, ya que los frutos del verano (קָיִץ) no están listo sino hasta el final (הַקֵּץ) del verano, que es cuando se celebra el Yom Teruah, en el séptimo mes. En consecuencia, parece que Yahweh no estaba molesto por que estaban quebrantando un día normal de Luna Nueva, sino porque estaban quebrantando la ordenanza de reposo de Yom Teruah. Por lo tanto, en ausencia de evidencia más sólida de que su pueblo no debía comprar o vender en los días regulares de la luna nueva, no podemos decir de manera concluyente que los días regulares de luna nueva se han ordenado como días de descanso para todo el trabajo.

Sin embargo, incluso si no estamos obligados a dejar de trabajar en los Días de la Luna Nueva, todavía hay dudas sobre si se nos ordena o no congregarnos. Hay cuatro pasajes específicos en las Escrituras que algunos ven como prueba de que debemos congregarnos en los días regulares de la Nueva Luna. Echemos un vistazo de cerca a cada uno de ellos, porque la evidencia puede parecer algo confusa.

La primera referencia a la reunión en el Día de la Luna Nueva se encuentra en 1º Samuel 20: 5, donde David le dice a Jonatán que debe comer en la mesa del rey “mañana”, porque será el Día de la Luna Nueva.

Shamuel Alef (1º Samuel) 20: 5
5 Y David dijo a Jonatán: “¡mira!, mañana es la Luna Nueva, y yo debo sentarme con el rey a comer” …

Podría ser que la referencia a la Luna Nueva aquí sea una referencia a Yom Teruah, como lo fue en Amos 8. Sin embargo, también es posible que fuera la costumbre del Rey Shaul reunir a su corte en los Días de la Luna Nueva para comer. De cualquier forma, no podemos probar con esto que exista un requisito por parte de la Torah de reunirse en los días normales de Luna Nueva, ya que la Torah no nos ordena que descansemos en un día regular de luna nueva.

El segundo pasaje que sugiere una posible necesidad de reunirse en los días normales de luna nueva se encuentra en 2º Reyes 4: 22-23.

2º Reyes 4: 22-23
22 Entonces ella llamó a su marido y le dijo: “Por favor, envíame uno de los muchachos con una asna, para correr hacia el hombre de Elohim (Eliseo) y regrese”.
23 Entonces él dijo: “¿Por qué vas a él hoy? No es ni luna nueva, ni Shabbat”.
Y ella dijo: “Shalom (Estará bien)”.
(22) וַתִּקְרָא אֶל אִישָׁהּ וַתֹּאמֶר שִׁלְחָה נָא לִי אֶחָד מִן הַנְּעָרִים וְאַחַת הָאֲתֹנוֹת | וְאָרוּצָה עַד אִישׁ הָאֱלֹהִים וְאָשׁוּבָה:
(23) וַיֹּאמֶר מַדּוּעַ אתי [אַתְּ קרי] הלכתי [הֹלֶכֶת קרי] אֵלָיו הַיּוֹם לֹא חֹדֶשׁ וְלֹא שַׁבָּת | וַתֹּאמֶר שָׁלוֹם

El esposo de la mujer sunamita le preguntó a ella por qué quería ir a ver a Eliseo, ya que no era ni “luna nueva, ni Shabbat”. Si se hubiera referido a “La” luna nueva, podríamos suponer que estaba hablando de Yom Teruah. Sin embargo, dado que él solo comentó que no era “una” luna nueva, podría ser que era una costumbre de la gente reunirse en las nuevas lunas. Sin embargo, no podemos concluir una necesidad de reunirnos en los días de luna nueva normal, ya que la Torah no nos ordena que nos reunamos en los días normales de Luna Nueva.

La tercera referencia a la reunión en el Día de Luna Nueva se encuentra en las profecías de Ezequiel. Esto presenta un caso interesante, ya que parece indicar la necesidad de reunirse en la puerta este del Templo en el Shabbat y en los Días de Luna Nueva, aunque la Torah no nos da tal requisito en la actualidad.

Ezequiel 46: 1-3
“Así dice Yahweh Adonai: La puerta de entrada del atrio interior que mira hacia el este estará cerrada los seis días laborales, pero en el Shabbat será abierta, y en el día de Luna Nueva será abierta.
2 El príncipe entrará por el vestíbulo de la puerta exterior, y se parará junto al poste de la puerta. Los sacerdotes prepararán su holocausto y sus ofrendas de paz. Él se postrará en el umbral de la puerta, luego saldrá; pero la puerta no se cerrará hasta la tarde.
3 Asimismo se postrará el pueblo de la tierra en la entrada de la puerta en los Shabbat y en las Lunas Nuevas delante de Yahweh.
(1) כֹּה אָמַר אֲדֹנָי יְהוִה שַׁעַר הֶחָצֵר הַפְּנִימִית הַפֹּנֶה קָדִים יִהְיֶה סָגוּר שֵׁשֶׁת יְמֵי הַמַּעֲשֶׂה | וּבְיוֹם הַשַּׁבָּת יִפָּתֵחַ וּבְיוֹם הַחֹדֶשׁ יִפָּתֵחַ: 
(2) וּבָא הַנָּשִׂיא דֶּרֶךְ אוּלָם הַשַּׁעַר מִחוּץ וְעָמַד עַל מְזוּזַת הַשַּׁעַר וְעָשׂוּ הַכֹּהֲנִים אֶת עוֹלָתוֹ וְאֶת שְׁלָמָיו וְהִשְׁתַּחֲוָה עַל מִפְתַּן הַשַּׁעַר וְיָצָא | וְהַשַּׁעַר לֹא יִסָּגֵר עַד הָעָרֶב: 
(3) וְהִשְׁתַּחֲווּ עַם הָאָרֶץ פֶּתַח הַשַּׁעַר הַהוּא בַּשַּׁבָּתוֹת וּבֶחֳדָשִׁים | לִפְנֵי יְהוָה

El versículo uno nos dice que la Puerta Oriental estará cerrada los seis días laborales, pero que se abrirá en los días Shabbat, y en los días de la Luna Nueva. El hecho de que Ezequiel contrasta el Shabbat y la Luna Nueva con los seis “días laborales”, da a pensar la posibilidad de que los días de luna nueva se ordenarán como días de descanso en el futuro. Esta idea se refuerza aún más por el hecho de que se nos dice que la gente de la tierra tendrá que reunirse frente a la Puerta Este los Shabbat y en las Lunas Nuevas. Parecería que la única forma en que esto sea posible es si la gente no tiene que trabajar en Shabbat y en los días de luna nueva.

No está claro por qué Ezequiel nos hablaría del requisito de reunirnos en las Lunas Nuevas en el futuro, cuando la Torah no nos obliga a reunirnos en ellos actualmente. Sin embargo, Isaías 66:23 nos da un segundo testigo de que, en el futuro, todo Israel tendrá que congregarse ante Él en los Días de la Luna Nueva.

Isaías 66:23
23 “Y será que, de Luna Nueva en Luna Nueva, y de Shabbat en Shabbat, todo ser viviente vendrá a adorar delante de Mí”, declara Yahweh.
(23) וְהָיָה מִדֵּי חֹדֶשׁ בְּחָדְשׁוֹ וּמִדֵּי שַׁבָּת בְּשַׁבַּתּוֹ | יָבוֹא כָל בָּשָׂר לְהִשְׁתַּחֲוֹת לְפָנַי אָמַר יְהוָה

En el último capítulo vimos el cálculo del día Shabbat está determinado por un “conteo de siete”. Sin embargo, todos los demás tiempos señalados (fiestas) de Yahweh se calculan según los días de luna nueva. Por ejemplo, Pesaj se celebra catorce días después de que se declara la luna nueva del primer mes (Éxodo 12: 6). Yom Kippur, o el Día de la Expiación, se celebra el décimo día después de Yom Teruah (la Luna Nueva del Séptimo Mes) (Levítico 23:27). Dado que el calendario de estas fiestas está basado en el calendario de las lunas nuevas, si las lunas nuevas se declaran en el día incorrecto, también alteraría el tiempo de todas las demás fiestas [Causando que celebremos las Fiestas de Yahweh en los días incorrectos].

Yahweh es el que designa los tiempos cuando quiere encontrarse con su futura esposa, Israel. Ahora, si nuestro prometido quiere tener una cita con nosotros, pero, por alguna u otra razón, no nos presentamos a la cita porque no estamos prestando atención a su calendario, ¿Qué va a pensar Él? ¿Queremos dejar plantados al Rey del Universo en una cita?

Dado que la declaración de la Luna Nueva es esencial para saber cuándo celebrar las fiestas de Yahweh, necesitamos saber cómo Yahweh quiere que determinemos la Luna Nueva, para que podamos encontrarnos con él en los tiempos que él designe [y no nos pase que lleguemos un día diferente a la cita, podríamos no encontrarlo]. Por lo tanto, tomaremos algún tiempo en aprender sobre los Días de la Luna Nueva, para que podamos estar completamente seguros de que estamos haciendo las cosas de acuerdo con la voluntad de Yahweh.

De acuerdo con la astronomía moderna, se piensa que una luna es “nueva” cuando se encuentra en línea entre el sol y la tierra (entre la posición de las 3 y las 6 en punto, abajo). Cuando la luna está en este tipo de alineación lineal, se dice que la luna está “en conjunción” con respecto a la tierra.

Para verlo de otra manera, cuando la luna está en conjunción, la luna se encuentra en la misma dirección general de la tierra como lo está el sol. La razón por la cual la luna no es visible se debe a que está “conjugada” al sol (y de ahí el nombre, “conjunción lunar”).

Un eclipse solar total es un tipo de conjunción lunar. Un eclipse solar total tiene lugar cuando la luna se encuentra directamente entre el sol y la tierra, bloqueando la luz del sol. Sin embargo, la luna no tiene que eclipsar al sol para calificar como una conjunción.

Para complementar, la razón por la cual no tenemos eclipses solares cada mes es porque las órbitas de la tierra, el sol y la luna no son perfectamente planas y paralelas. Por el contrario, se asientan en ángulos el uno al otro.

Como se muestra en el diagrama de la página anterior, la razón por la cual la conjunción lunar no se puede ver desde la tierra es porque la luz del sol se refleja dese la luna hacia el sol. Sin embargo, a medida que la luna continúa orbitando la Tierra (en el sentido contrario a las agujas del reloj, como se muestra en la ilustración anterior), pronto alcanza una posición donde parte del lado brillante de la luna puede ser visto desde la tierra, al atardecer. Este delgado reflejo se llama la primera astilla creciente de la Luna Nueva, y esta es la Luna Nueva indicada en las Escrituras.

En la siguiente ilustración, la Luna Nueva corresponde a la cuarta fila desde la parte superior, y la tercera o la cuarta desde la izquierda. Exactamente cuán brillante debe llegar a ser la luna antes de que pueda verse desde la tierra tiene que ver con una variedad de factores, incluyendo nubes, clima, polvo en el aire y otros factores que afectan la visibilidad.

Una vez que la primera franja creciente de la luna nueva se puede ver desde la tierra, se declara el Día de la Luna Nueva.

La ilustración anterior nos brinda la progresión típica de las fases de la luna en semanas. El primer fotograma (en la esquina superior izquierda) muestra la luna en su primer trimestre, al 50% de iluminación. Ocho días después, la luna está llena, al 100% de iluminación. Luego, aproximadamente siete días después, la luna se mueve hacia su último trimestre, a poco más del 50% de iluminación. Finalmente, aproximadamente siete días más tarde y la luna vuelve a conjugarse con el sol, y no se puede ver desde la tierra, porque toda la luz del sol se refleja al lado opuesto. (Esto a veces se llama “luna vacía”). Luego, ocho días después, vuelve a estar en su primer trimestre, aunque en esta imagen se muestra ligeramente superior al 50%.

Tenga en cuenta que hay al menos dos días en la figura anterior en el que la luna está visiblemente “llena”. También hay dos días en los que la luna está en conjunción (es decir, no es visible). Esto es bastante normal, y subraya la razón por la cual es tan importante establecer el Día de la Luna Nueva según el avistamiento de la primera franja visible de la luna.

Debido a que el sol, la luna y la tierra no tienen órbitas perfectamente circulares, y debido a que sus órbitas se asientan en ángulos relativos entre sí, el número de días en que la luna está en conjunción o visiblemente “llena” puede fluctuar entre 1.5 y 3.5 días. Debido a esto, si tuviéramos que, hipotéticamente basar el Día de la Luna Nueva fuera de la conjunción lunar, o bien deberíamos celebrar el Día de la Luna Nueva durante 1.5 a 3.5 días seguidos, o bien tendríamos que elegir uno de estos días de conjunción de 1.5 a 3.5 como “el” Día de la Luna Nueva, esto sería imposible de hacer, ya que las Escrituras no nos dan ningún criterio sobre cómo hacer esto.

La razón por la cual la longitud de la conjunción fluctúa entre 1.5 a 3.5 días es que la Tierra no solo se mueve en una órbita elíptica, sino también se asienta en un ángulo relativo mientras orbita el sol (arriba). Todos los cuerpos celestes se mueven en elipses imperfectos, y esto hace que las longitudes de las conjunciones lunares sean más largas o cortas en distintos tiempos.

Nótese, sin embargo, que Yahweh no nos ordena que celebremos la Luna Nueva por 1.5 a 3.5 días, sino que celebremos el Día de la Luna Nueva en su día. Por lo tanto, es necesario conocer cómo establecer cuál día es el Día de la Luna Nueva, para así no perdernos la cita programada con nuestro creador.

En 1º Samuel 20: 5, David le dijo a Yonatán que el Día de la Luna Nueva era “mañana”. Esto nos dice que David no creía que el Día de la Luna Nueva durara entre 1.5 y 3.5 días, sino que sabía que era un evento singular, teniendo lugar solamente en un día.

Shamuel Alef (1º Samuel) 20: 5
5 Y David dijo a Jonatán: “¡mira!, mañana es la Luna Nueva, y yo debo sentarme con el rey a comer. Pero déjame ir y esconderme en el campo hasta la tarde del tercer día.

Debido a que Yahweh nos ordena celebrar el Día de la Luna Nueva en un su día, debe haber un evento singular que marque el inicio del Día de la Luna Nueva. Como pronto veremos, ese evento singular es el avistamiento de la Primera Astilla de la Luna Creciente en la Tierra de Israel, ya sea el día 29 o el 30 del mes.

El mes hebreo suele ser de 29 o 30 días. Pero ¿por qué es así? Si la Tierra estuviera estacionada, la luna formaría una órbita completa de 360 grados alrededor de la Tierra aproximadamente una vez cada 27.5 días (en promedio). Eso significa que, si la tierra permaneciera quieta, tomaría la luna 27.5 días, en promedio, para volver a la alineación donde se podía ver la primera astilla creciente desde la tierra. Sin embargo, dado que la tierra no está fija en un lugar (sino que se mueve alrededor del sol), la luna tiene que viajar más de 360 grados. Por lo tanto, le toma a la luna dos días más (en promedio) antes de que regrese a una alineación desde la cual se pueda volver a ver la primera astilla creciente desde la tierra.

Debido a que la luna tiene que viajar aproximadamente dos días más, antes de que la primera astilla de la luna se pueda ver desde la tierra otra vez, toma aproximadamente 29.5 días (en promedio) pasar de una primera astilla creciente a la siguiente. En términos prácticos, lo que esto significa es que el mes hebreo normalmente dura entre 29 a 30 días; y es por eso que, en la noche cuando terminaba el día 29 del mes, observadores en la Tierra de Israel salían fuera, justo antes del atardecer, y buscaban la primera astilla de la luna creciente en el cielo. Si veían la primera astilla de la Luna nueva, iban y le decían al Sacerdocio en el Monte del Templo.

Si el Sacerdocio recibe al menos dos avistamientos verificables al final del día 29, declaran (o “santifican”) la Luna Nueva. Sin embargo, si el Sacerdocio no recibe al menos dos avistamientos verificables al final del día 29 (por cualquier motivo), el nuevo mes se declara por defecto al final del día 30. Esto se debe a que, por definición, un mes hebreo no puede durar más de 30 días; y a menos que la primera astilla de la luna creciente sea avistada físicamente al final del día 29, el mes se supone que será de 30 días.

El Talmud también es testigo de esto. Aunque el Talmud no es Escritura, el Talmud nos da un registro histórico de las prácticas y creencias que los rabinos guardaban en el Período del Segundo Templo (que era el período de tiempo en el cual Yeshúa vivió y ministró entre los hombres). Por ejemplo, Talmud Tractate Rosh Hashanah (“cabeza del año”) incluso registra los métodos de interrogación utilizados por el Sacerdocio, y nos dice las preguntas que los sacerdotes hacían a los testigos, para verificar si realmente habían visto o no la Primera Astilla Creciente.

¿Cómo prueban a los testigos? La pareja que llega primero se prueba primero. El principal de ellos es traído y le dicen: “¿Dinos, ¿cómo viste la luna, delante del sol o detrás del sol? ¿Al norte de ella, o al sur? ¿Qué tan grande era, y hacia qué dirección estaba inclinada? ¿Y qué tan amplia era? Si él dice “Delante del sol”, su evidencia es rechazada. Después de ellos, harían traer al segundo y lo probarían. Si sus cuentas concordaron, su evidencia era aceptada, y las otras parejas solo eran interrogadas brevemente, no porque se requirieran en absoluto, sino para que no se desilusionen, [y] para que no se los disuada de volver.
[Mishnah, Rosh Hashaná 23b]

La razón por la cual el sacerdocio podía hacer a los testigos preguntas tan específicas sobre la apariencia de la luna es que, debido a que la Tierra se asienta en su eje en forma angular, las trayectorias del movimiento de la luna en verano e invierno son diferentes. Debido a esto, los cuernos de la primera astilla creciente apuntan en diferentes direcciones en diferentes épocas del año. En el verano, los cuernos apuntan más a la izquierda, mientras que, en el invierno, los cuernos apuntan más hacia arriba, ya que la luna yace más “de espaldas”.

La luna también se observa más grande o más pequeña en el cielo dependiendo de dónde está ubicada la luna en su órbita. Si la luna está más cerca de la tierra, la luna se observa más grande; y si la luna está más lejos, se observa más pequeña. Si bien es posible que un testigo malicioso pueda realizar un seguimiento de estas cosas lo suficientemente bien como para falsificar su testimonio, es poco probable que eso pueda pasar regularmente en el interrogatorio levítico.

Es importante tener en cuenta que en el Período del Segundo Templo (es decir, en los días de Yeshúa), las Lunas Nuevas no estaban determinadas por un cálculo previo, sino por la observación visible. Esto significa que el Calendario Judío-Rabínico (el llamado Calendario de Hillel II) no estaba en uso en el tiempo de Yeshúa, ya que basa el comienzo de su mes en predicciones matemáticas complejas, en lugar de los testigos de la Primera Astilla Creciente. También nos muestra que calendarios como el Shabbat Lunar y los Calendarios de Conjunción Lunar (que comienzan el mes en la Conjunción Lunar) no estaban en uso en el día de Yeshúa, porque uno no puede usar testigos para ver la Conjunción Lunar (porque es invisible la luna en este periodo).

La regla general es que un mes siempre tiene un valor predeterminado de 30 días, a menos que la Primera Astilla Creciente de la Luna Nueva haya sido avistada físicamente al final del día 29, demostrando que el mes fue más corto que el estándar predeterminado de 30 días. Sin embargo, solo para ser claros, tengamos en mente que es hipotéticamente posible tener un mes de 28 días, o incluso hipotéticamente un mes que fuera de 27 días de duración.

Le toma a la luna un promedio de 27.5 días orbitar la Tierra, y luego un promedio de dos días más para volver a una posición desde donde pueda ser vista nuevamente desde la Tierra. Supongamos que es invierno, está nublado en el momento en que debe divisarse la primera astilla de la luna creciente. Cuando esto sucede, la diferencia entre el momento en que se habría visto la primera astilla creciente y la hora en que el Día de la Luna Nueva fue declarado por el incumplimiento de treinta días crece en medio día cada mes. Si esto sucede tres meses seguidos, el tiempo esperado hasta la próxima primera media luna disminuye a 28 días. Si esto sucede cinco meses seguidos, el tiempo esperado hasta la próxima primera media luna disminuye a solo 27 días.

Algunos eruditos creen que cuando hay nubes, debemos declarar la Luna Nueva al final del día 29, si es que los cálculos nos dicen que la Primera Astilla de la Luna Creciente habría sido visible al final del día 29, si no hubiera habido sido nubes. Sin embargo, los partidarios de esta teoría también reconocen que en la época del rey David, el Día de la Luna Nueva estaba determinado por el avistamiento visible de la primera astilla creciente.Afortunadamente, este tipo de cosas rara vez sucede, ya que la Tierra de Israel está soleada todo el verano, y también está soleada por lo menos la mitad del invierno. Y debido a que Israel está soleada la mayor parte del año, el calendario se autocorrige automáticamente antes de que la discrepancia sea muy grande, y el Día de la Luna Nueva casi siempre se declara en su día señalado.

Shamuel Alef (1º Samuel) 20: 5
5 Y David dijo a Jonatán: “¡mira!, mañana es la Luna Nueva, y yo debo sentarme con el rey a comer. Pero déjame ir y esconderme en el campo hasta la tarde del tercer día.

Dado que los hebreos no usaban cálculos astronómicos modernos en la época de David, la única forma en que David podría haber dicho con certeza que el Día de la Luna Nueva era “mañana” era porque la primera astilla de la luna creciente no se había visto al final del día 29, lo que garantiza que el Día de la Luna Nueva se declare en su marca normal predeterminada de 30 días.

Finalmente, para ser completo, debemos analizar el Salmo 81: 3. Dado que los eruditos no se ponen de acuerdo sobre cómo interpretar este pasaje, usaremos el hebreo aquí.

3 Soplar el Shofar el Día de la Luna Nueva, en el keseh el día de nuestra fiesta de peregrinación. (4) תִּקְעוּ בַחֹדֶשׁ שׁוֹפָר | בַּכֵּסֶה לְיוֹם חַגֵּנוּ

Los eruditos disputan lo que es el keseh (כֵּסֶה). La Concordancia de Strong lo define de esta manera:

H3677 o כֶּסֶה kése; aparentemente de H3680; propiamente plenitud o luna llena, i.e. su festival: (tiempo) señalado.

Cuando buscamos la referencia a OT: 3680, obtenemos una referencia a algo “regordete/gordo”. Esto podría referirse a la luna llena, o una luna en su plenitud (que es la interpretación correcta). Sin embargo, también obtenemos una referencia a algo que está vestido, cubierto, u oculto.

OT: 3680 raíz primaria; propiamente engordar, i.e. llenar vacíos; por implicación cubrir (por ropa o secreto): cobijar, -se, cubierta, cubrir, -se, disimulo, encubrir, guardar, refugiar. Compárese con H3780.

Uno podría inferir que lo que está vestido, cubierto u oculto también es la luna nueva, excepto que una luna nueva no es “gorda” o “cubierta de carne”, como requiere la referencia

OT: 3780 raíz primaria; engordar (i.e. estar cubierto de carne): estar cubierto.
Compárese con H3680. KJV

Es importante que interpretemos esto correctamente, ya que, si la palabra keseh significa “luna nueva”, entonces el Salmos 81: 3 es una orden para “tocar el shofar en la luna nueva de nuestra fiesta de peregrinación (חַג)”. Sin embargo, esto es imposible, porque no hay Días de Luna Nueva que además sean, también, fiestas de peregrinación. Esto es porque aun cuando Yom Teruah es un tiempo designado (מוֹעֲד), no es una fiesta de perenigración (חַג).

También debemos reconocer el hecho de que no tiene sentido pensar que Yahweh usaría la palabra “keseh” (כֵּסֶה) para describir la Nueva Luna, cuando Él acaba de usar la palabra Qodesh (חֹדֶשׁ) para describirla. Por lo tanto, la palabra keseh (כֵּסֶה) debe significar algo más.

A lo qué se refiere la palabra keseh (כֵּסֶה) no es exactamente la luna llena, sino la luna cuando está “gorda” y vestida de luz. Como veremos en capítulos posteriores, esto describe perfectamente a Pesaj (pascua) y a la Fiesta de los Tabernáculos, ya que estos son festivales de peregrinación, y comienzan en o alrededor de la luna llena, cuando la luna en general esta “engordada” y “rechoncha”, y está “vestida de luz”. Por lo tanto, Salmos 81: 3 es la orden de tocar el shofar en Pesaj, y en el primer día de la fiesta de los tabernáculos.

3 Soplar Shofar en el Día de la Luna Nueva, en la luna rechoncha, en el día de nuestra fiesta de peregrinación. (4) תִּקְעוּ בַחֹדֶשׁ שׁוֹפָר | בַּכֵּסֶה לְיוֹם חַגֵּנוּ
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